1. ¿Controlarás si hago que te corras mientras conduces?


    Fecha: 11/02/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos

    ... conductor que me adelantó pitando. Para matarnos, fue para matarnos, más la corrida había sido épica, mi asiento era testigo de ella, ya que mis jugos espesos bajaban por él y se deslizaban hasta la alfombrilla. El guaperas me dijo:
    
    -¿Paramos en un motel?
    
    Poco después estábamos en una habitación de un motel de carretera... Me había quitado la ropa y cuando estaba solo con los zapatos, mis medias, mis braguitas y mi sujetador, todo de color negro, me puso cara a la pared, me besó el cuello al tiempo que me quitaba el sujetador, bajó besando y lamiendo mi espalda hasta llegar abajo, me bajó las bragas hasta las rodillas. Apoyé las manos en la pared. Me besó y lamió las nalgas, luego las abrió, me lamió y folló el ojete con su lengua y me nalgueó sin fuerza. ¡Cómo me mojé sintiendo la lengua entrar y salir de mi ano! Después me dio la vuelta, se levantó y me besó con lengua. Yo estaba acostumbrada a los labios secos y a la torpe lengua de mi marido y el cambio era brutal. Me pareció volver a los veinte años. En aquel momento mi coño ya era una piscina de flujos vaginales.
    
    El guaperas lamió y chupó mis grandes tetas con maestría, las lamió, las apretó y las mordió de abajo a arriba. Al llegar arriba posó su lengua sobre mis gordos pezones, los aplastó, lamió las areolas rosadas y después mamó. Me puso perra, perra, pero perra de verdad. Era un guaperas que comía las tetas cómo un demonio. Cuando creí que iba a sacar la polla y me iba a penetrar, se agachó, me bajó las ...
    ... bragas hasta los tobillos y después lamió las babas que tenía en el coño, con ellas en la lengua se volvió a levantar y me besó. Le eché la mano a la polla y noté que la tenía dura cómo un hierro. Le dije:
    
    -La necesito dentro de mí.
    
    Me respondió.
    
    -Todavía no.
    
    Se desnudó. ¡Cómo estaba el cabronazo! Era todo músculo. El pecho lo tenía rasurado y en él llevaba tatuada la cabeza de un león y un paisaje con montañas al fondo.
    
    Empalmado volvió a ponerse en cuclillas. Abrió con dos dedos mi coño depilado y después lamió un labio, lamió el otro, me metió y saco varias veces la lengua de la vagina y ya comencé a gemir de nuevo. Mis gemidos lo espolearon. Lamió mi clítoris, clítoris que ya tenía el glande fuera del capuchón, lo chupó y poco después me corrí cómo una loba. El guaperas lamió los jugos de mi corrida. No se quería perder ni una gota. Después de correrme mojó en mi coño el dedo medio de la mano derecha, me lo metió en el culo y lamió mi clítoris con la punta de su lengua en una sola dirección, de abajo a arriba, lo lamía apretando la lengua contra él, despacito, luego aprisa y rozándolo. ¡Jesússs, qué bueno era el jodido! Me puso tan, tan, pero tan cachonda que mi coño echaba por fuera. Cuando me volví a correr le tiré tan fuerte del cabello que un mechón de ellos quedó entre mis dedos. ¡Qué corrida! Aun fuera más intensa y más larga que la anterior.
    
    Al acabar me besó, hizo que me agachara y me metió la polla en la boca. La tenía normal y mojada de flujos ...