1. ¿Controlarás si hago que te corras mientras conduces?


    Fecha: 11/02/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos

    ... pre seminales. Lamí su cabeza descapullada, luego la cogí, se la meneé y se la mamé, cómo a mí me gusta hacerlo. Metiéndola en la boca hasta que sus gordos huevos chocaban con mis labios. Estaba tan cachondo que no me duro nada. Se corrió cómo un pajarito y yo me tragué su deliciosa leche. ¡Qué rica estaba! Al sacar la polla de mi boca me volvió a besar, después me levantó cogiendo mis nalgas y me empotró contra la pared, le cogí la polla, se la puse en la entrada de mi vagina, empujó y la metió en el coño de una tacada. ¡Qué maravilla sentir aquella polla dura dentro de mi coño! Eché mis brazos alrededor de su cuello y me apreté contra él.
    
    No quería que se me escapase. Me folló con fuertes embestidas, cada vez que la polla legaba el fondo y me besaba yo movía el culo alrededor para rozar mi clítoris con su pelvis. Su lengua se revolvía dentro de mi boca, yo se la chupaba y lo miraba. ¡Qué guapo era mi amante de los ojos verdes! ¡¡Y qué bueno estaba el condenado!! Con mis tetas aplastadas con su pecho vi cómo se le cerraban los ojos, noté cómo su polla latía dentro de mí y sentí cómo su leche llenaba mi coño. Comenzaron a temblarme las piernas, mi coño estranguló su polla y se la bañé con una inmensa corrida.
    
    Al acabar de correrme, sentada en el borde de la cama, le dije:
    
    -Tengo que seguir mi camino.
    
    -Echemos una hora más. La habitación ya está pagada.
    
    -No puedo, me está esperando mi marido.
    
    El guaperas se me enfadó.
    
    -¡Me mentiste! ¡Me engañaste a mí y ...
    ... engañaste a tu marido!
    
    -Es la primera vez que lo engaño.
    
    Con la polla colgando se sentó a mi lado, me agarró por la cintura, me puso en sus rodillas y me calentó el culo cómo si fuera una niña traviesa.
    
    No le di el gusto de que oyera mis quejidos, más que nada por qué me había gustado. Le dije:
    
    -Eres un puto machista.
    
    -Y -¡Plas!- tú una cabrona.
    
    Me quise poner en pie y me dio sin miramientos.
    
    -Antes de irte te voy romper el culo por mentirosa.
    
    Me reí de él.
    
    -Aplaudiéndolo no vas a romper nada.
    
    Me tiró sobre la cama cómo si fuera un paquete. Lo mire y vi que estaba empalmado. Le iba la marcha, y a mí más, pues me volvieran las ganas.
    
    -Ponte a cuatro patas, mentirosa.
    
    No me iba a poner por las buenas después de ponerme las nalgas al rojo vivo. No quería que me tomara por lo que era en aquel momento, una perra en celo, así que le dije:
    
    -Me pongo con la condición de que no me azotes más.
    
    -¡Ponte a cuatro patas, coño!
    
    Me puse a cuatro paras. El guaperas me agarró las tetas y magreándolas pasó su lengua desde mi clítoris a mi ojete media docena de veces, después siguió lamiendo, pero metiendo y sacando la lengua de mi coño y de mi ojete. No pude evitarlo, comencé a gemir de nuevo. El cabrón hizo sangre:
    
    -¿Gozas putita?
    
    No me iba a callar, le respondí:
    
    -Gozó, cabrón.
    
    -Aún vas a gozar más.
    
    Echó las manos a mi cintura. Frotó la cabeza de la polla en mi ojete y después me metió la cabeza. Estaba tan excitada que entrara sin ...