La zorra de tu mujer
Fecha: 12/02/2022,
Categorías:
Infidelidad
Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
Ya no aguantaba más, el estrés era continuo. Las cosas no podían seguir así. En la empresa para la que trabajaba habían despedido a un compañero y la sobrecarga de faena era cada vez mayor, por lo que aquella insoportable situación no tenía visos de mejorar.
La presión en la oficina estaba afectando a mi vida personal. No sólo a mí individualmente, si no también a la relación con mi hija y con mi marido. Estaba siempre agotada, siempre irascible. Tarde o temprano acabaría pasando factura también a mi estado de salud. De hecho, la ansiedad empezaba a hacer que me costase conciliar el sueño por la noche.
Transmitir mis quejas al encargado no había servido de nada. Necesitaba dejar aquella maldita empresa y afortunadamente mi marido me apoyó a la hora de dar el paso.
Después de presentar la renuncia, lo primero que hice fue tomarme una semana de descanso. Luego me puse a buscar trabajo. Esa vez no pensaba coger lo primero que me ofrecieran, quería que mi siguiente trabajo fuese interesante, que supusiera un paso hacia delante en mi carrera y sobre todo, que se adecuase a mis obligaciones como madre. No fue fácil, llevó tiempo, pero al fin llegó mi oportunidad.
A primeros de junio respondieron a una de mis solicitudes. Me llamaron para concertar una entrevista. La empresa tenía unos cuarenta trabajadores y no estaba demasiado lejos. Además, la flexibilidad de horario que prometían me vendría muy bien para llevar y recoger a mi hija del cole.
No me puse nerviosa, de ...
... algo debía servir tener ya una edad. Eso sí, me daba mucho coraje reconocer que para que te vaya bien en una entrevista de trabajo, aparte de tener buenas aptitudes profesionales, es importante cuidar también tu apariencia. Cuando era joven y exuberante todo eso me daba igual. Sin embargo ahora, habiendo pasado los cuarenta, tendría que arreglarme antes de ir a aquella entrevista. Era muy probable que un señor calvo y barrigón fuera el encargado de elegir a la nueva e imponente diseñadora…
Alfonso, mi marido, estaba de acuerdo conmigo. Siempre dice que en lo primero que se fija la gente es en tu apariencia, tus modales, por eso es tan importante esa primera impresión. Así pues, mi marido insistió en que sacase provecho de mi belleza natural, incluso me recomendó ir aún más elegante y ceñida de lo habitual. Según él, esa forma de vestir denotaba seguridad y asertividad en una mujer. Yo no estoy de acuerdo, pero, para bien o para mal, tanto una cara bonita como un cuerpo esbelto puede influir en la decisión final, sobre todo en caso de duda entre dos candidatos.
Lo peor era que mi marido no dejaba de recordarme que en nuestra pequeña ciudad no había casi ofertas de lo mío. ¡Como si yo no fuera consciente de ello! Supongo que por eso al muy idiota no le importaba que, además de mi currículum, exhibiera también mis piernas en las entrevistas.
A mi esas situaciones me repugnan. Es denigrante que para conseguir trabajo una mujer esté obligada a ir impecablemente vestida y ...