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¡Gracias, sobrino!
Fecha: 17/02/2022, Categorías: Incesto Autor: Alphy Estevens, Fuente: CuentoRelatos
... enormemente que el niño comía como un desesperado. Lo necesitaba. Pocos minutos habían transcurrido y estaba absorta en mis pensamientos, cuando escuché el toc, toc, en la puerta de mi habitación. —Tía, tía, disculpa. ¿Estás despierta? —Se escuchó del otro lado. —Sí, sí, pasa —Le dije con voz perezosa. —Perdona, tía, quiero tomar una ducha, me siento sucio luego del viaje. —Seguro, Ricardo. Pasa con toda confianza —Agregué. Mi sobrino caminó lentamente al baño en suite de mi cuarto. Llevaba una toalla sobre su espalda y un diminuto short que permitía ver su abultado instrumento y sus desarrolladas y musculosas piernas. Parecía un gladiador romano. Cerró la puerta del baño y yo proseguí con mi leve descanso sin poder quitarme la imagen de mi sobrino de la cabeza. El ruido del agua que chorreaba desde la taza de plástico que tenía destinada para tal fin, me hacía pensar como era su recorrido por tan espectacular y juvenil cuerpo. Me estaba calentando, cosa que no era muy difícil en mí. Alex no estaba disponible para esta noche, tendría que recurrir a alguno de mis inseparables amigos que guardaba celosamente dentro de mi closet. Más tarde, calenté una abundante cena para mi sobrino y retorné a mi cuarto a ducharme y prepararme para el nuevo día que se avecinaba. Bajo la incomodidad de la ducha nocturna, las imágenes de mi sobrino me pusieron cachonda. Ya en la cama, acompañado del último consolador que había comprado en Amazon, y el cual prometía un ...
... gran desempeño, me sumergí en mi ritual íntimo de auto complacencia. Fui desenfundando el dildo azabache, cual armamento cuidadosamente guardado en su funda de gamuza. No era muy exagerado, media 8 pulgadas y estaba construido con una silicona de última generación que tenía cuatro velocidades y tres modos de vibración. Dentro de la caja, dos pequeños frascos con aceites aromáticos que facilitaban la penetración y el pequeño control remoto en forma de anillo. No necesitaba de ese aditamento rojizo, las ganas de que Alex me estuviera poseyendo y la imagen vaga de mi sobrino en su diminuto pantaloncillo, me tenían la vagina más que lubricada. Apenas encendí el consolador, lo coloqué en mi depilada y ansiosa concha y comencé a entregarme en las fantasías más increíbles de mi fértil imaginación. Puse la velocidad al máximo, e introduje con frenesí aquel polímero imponente. Mi juego erótico duró muy poco, esa noche, me sentía más caliente que nunca. Alcancé el orgasmo rápidamente, con la escena impúdica de ser penetrada por Alex y mi sobrino. Quedé extenuada, no hubo tiempo para reprocharme el haber incluido a Ricardo en tan irreal escena. Desde joven, descubrí que tocarme mis zonas intimas, me producía un placer inimaginable. Con el tiempo, mis fantasías fueron cada vez menos recatadas. La magia de mi imaginación, era capaz de recrear los guiones más osados e inverosímiles que puedan pensar. Mi creatividad sexual era infinita. Sin embargo, esto no desarrolló en mí, alguna ...