1. Pata de lana. Madura malco y service a domicilio (1)


    Fecha: 19/02/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Lobo Feroz, Fuente: CuentoRelatos

    En Argentina, ‘el pata de lana’ es el nombre del que entra en la casa sin hacer ruido cuando el hombre no está para atender a la Doña, es decir que los ‘ratones’ se hacen la fiesta cuando el gato no está.
    
    En esos momentos que se nos da por la bohemia y la aventura, vago (perezoso), sin novia, bien parecido, hábil para la seducción, estas dos últimas cualidades me abrían muchas puerta y descorría muchas sábanas ajenas, muy afecto a las relaciones, sobre todo las clandestinas que son las que tienen el sabor de la aventura. Estas cualidades me habían hecho ganar esa fama silenciosa que suelen transmitir las mujeres “mal entretenidas” de oreja en oreja.
    
    Siento una predilección especial por las mujeres de las cuatro décadas, el momento justo que la mujer sabe casi todo y necesita casi todo, sabe cómo, cuándo y con quién. Eran momentos económicos complicados, con poco trabajo y mucho tiempo libre para practicar el deporte que más me gusta: El sexo. Con tiempo libre, de sobra, y guita (dinero) que falta, cuando los tipos la estaban “yugando” “yo le atiendo a la patrona”. Los vocablos y modismos empleados son los propios de la historia, cuya acción se produce en Buenos Aires, Argentina.
    
    Esta es una historia de un momento de la vida de un porteño (de Buenos Aires, ciudad) tan real como el deseo y la pasión por el sexo, con la mujer, cuarentona, sin fines peyorativos, sino como expresión de la edad por excelencia donde está en su mejor momento vital para el amor y proclive ...
    ... a sentir el llamado de la aventura.
    
    Un día cualquiera, mi hermana me pasó la data, de que la señora Dora, cuarentona casada, de esas mujeres que cuando pasan dejan un coro de de deseos esparcidos, andaba caliente conmigo y le pidió que le hiciera “pata” contacto. En esos tiempos sin otra preocupación que “buscar donde ponerla” me había ganado, en buena ley, el mote de “El facha” (el que tiene estilo), porque siempre andaba acicalado y luciendo mis condiciones de bien parecido y mejor presentado.
    
    Esa tarde, falto de ”almeja” y con “ganas de ponerla”, accedí a que mi hermanita que me llevara de acompañante “casual” a visitar a Dora, para ver si podía sacarme “el afrecho” (calentura) y me la podía “mover” (culear).
    
    Llamó por teléfono para comprobar si estaba, ni presentación hacía falta, nos conocíamos de sobra, Sarita, mi hermana dijo a Dora que… íbamos de pasada y entramos para saludarla nada más. Cuando la besó le susurró algo al oído, rieron cómplices.
    
    - Chicos, me voy tengo que hacer, los dejo. –Sarita, nos besó y se alejó.
    
    - ¿Una cerveza?
    
    - ¿Bueno, dale!
    
    Salió a buscar la birra meneando insinuante el culazo que ahora se me hacía imperioso hacerme dueño de esa carne provocativa y tan paradita. El meneo cadencioso lo entendí como “¡Sígueme!”, rápido como el viento y silencioso como la sombra, sigilosamente, fui tras de ella. Estaba destapando la botella, me apoyé contra su trasero, con total naturalidad, como si lo esperara, meneo de las caderas para ...
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