1. Pata de lana. Madura malco y service a domicilio (1)


    Fecha: 19/02/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Lobo Feroz, Fuente: CuentoRelatos

    ... cachucha.
    
    Me limpié la chota en un borde de la sábana, sé que apreciaba ese souvenir de esperma en el lecho marital, un recuerdo de mi paso por su cama. Me despedí, Dora, se quedó en la catrera (cama), la lechera (vagina) colmada, cerrando los labios para retenerme dentro para seguirme disfrutando.
    
    - La semana próxima mi marido trabaja de noche… Podrías venir para hacerme otro “service”.
    
    - OK.
    
    Al buscar las llaves para ingresar a mi casa noté los billetes que Dora había dejado discretamente en mi bolsillo.
    
    - ¿Cómo te fue hermanito?
    
    - Bien y cumplido el “service”.
    
    - ¡Qué rápido para los mandados!
    
    - ¿Algún otro encargo che? - Pregunté jodiendo.
    
    La guacha (pícara) tenía otro encargo, y ahí mismo me pasó la informeta (información) – Doña Rosario, la panadera me dijo que le gustaría que la visitaras….
    
    Así fue que, cuando el marido salía al reparto del pan, la veterana me hacía pasar a la cuadra (zona de elaboración), entre bolsas de harina y aroma a pan recién horneado, la bombeaba llenando de esperma urgente el agujero que desatendía el panadero. Después de atenderle el “hornito” volvía para casa con una generosa provisión de las mejores medialunas (croisant) y algunos mangos (pesos) en el bolsillo.
    
    Me había hecho ducho en hacer de “pata de lana”, recorrer las “ratoneras sin gato”, las veteranas compensaban por el servicio prestado, buenos regalos, que aproveché para pasar la malaria (temporada mala).
    
    Había ganado fama de buen amante y mejor ...
    ... cogedor, pues además de la potencia juvenil, aportaba toda la creatividad para exacerbar su deseo y hacer realidad sus fantasías, al tal grado de aceptación tanto así que me “prestaban” entre ellas.
    
    Magda, la farmacéutica, se benefició de ese “préstamo”, pues iniciamos la relación en ocasión que fui a su negocio para comprar “velo rosado” (condones de la época).
    
    - ¿Velo rosado, por favor?
    
    - ¿Cuántos?
    
    - ¿Para esta noche?
    
    - ¡Una docena! -Sonriendo, en joda.
    
    - ¿Te contaron? – Dije, siguiéndole el juego.
    
    - Dicen que la fama es puro cuento… -Magda jugaba fuerte, insinuaba y sonreía
    
    - ¡A las pruebas me remito! -sabía con que bueyes aro, por eso fui directo al hueso.
    
    - No sé…, no sé… – Dijo moviendo la cabeza, duda, con la sonrisa de quien espera más.
    
    - ¿Quieres… probarme?
    
    Magda ya no reía, parecía interesada en la oferta, el súbito rubor de sus mejillas confirma. Sin andar con más vueltas, previendo que en cualquier momento podrían venir clientes, se apuró a decir
    
    - Qué tendría que probar?
    
    - A este macho, así no te quedarán dudas.
    
    - Te parece… ¿puedes venir este fin de semana? estamos de guardia, mi marido se fue de pesca con sus amigos… Después de cerrar, ¡te espero!
    
    El sábado, llegué cuando comienza a cerrar, pasé y colaboré bajando la cortina metálica. Magda es una cuarentona de buen ver, calentona, destila lujuria por los cuatro costados, está orgullosa de sus tetotas. Estaba ansiosa, esperándome producida con lencería erótica, bien de ...
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