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El amigo de mi padre (2)
Fecha: 19/02/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: larizzapearl, Fuente: CuentoRelatos
... fascina que me acaricien, y el lo hacía. En ocasiones en los altos del semáforo se acercaba a mi y me besaba, yo lo correspondía con besos de lengua, ya que sé que le gustan mucho a él. Así estuvimos todo el camino, unos 15 minutos más o menos, hasta que llegamos a un edificio alto, de unos 10 pisos, y que hace poco acababan de terminar su construcción, por lo que realmente yo no sabía que había ese en ese edificio. Llegamos al estacionamiento y bajamos del carro Yo: ¿Qué es aquí, un hotel?- pregunté. Enrique: Jaja no princesita no es hotel, pero espera. Ya verás que hay aquí -me dijo tomándome de la mano. Nos dirigimos hacia los elevadores y solo esperamos unos 15 segundos cuando bajo uno, de donde salieron una pareja y unos niños de unos 7 años. Al entrar y al cerrarse la puerta Enrique me tomo de la cintura y nos dimos un beso apasionado, recargándome contra la pared, quedando yo entre ella y él. Su mano se metía debajo de mi blusita y se dedicaba a masajearme mis pechos, pellizcándome mis pezones suavemente. Mis gemiditos se ahogaban en nuestros besos que se escuchaban claramente, junto con nuestra fuerte respiración. No nos dimos cuenta que habíamos llegado al piso que había marcado Enrique hasta que unas risas se escuchaban que se acercaba al elevador, por lo que rápidamente nos acomodamos y salimos. Vimos unos jóvenes acercarse corriendo al elevador para alcanzarlo, y por fortuna no nos habían visto. Caminamos por el pasillo y llegamos a una habitación, ...
... muy grande para ser un cuarto de hotel, amueblado con un toque muy moderno y elegante. Yo: ¿Qué es aquí?- volví a preguntar. Enrique: Mira Larissa, este es un departamento que compre, me lo acaban de dar hoy en la mañana y quise que tú fueras la primera en conocerlo. ¿Qué te parece, te gusta? Yo: Claro que si, es muy bonito tu departamento. No quise preguntar por qué lo había comprado, supuse que por si el problema con su esposa ya no tuviera solución, el viviría aquí, pero ya no quise meterme mas en eso. Me dirigí hacia el ventanal y había una preciosa vista de la ciudad. Él se acerco a mí y me abrazo de la cintura, besándome la oreja. Enrique: ¿Qué tal la vista, te gusta? -me pregunta. Yo: Si mucho, que lindo Enrique: Ven, te tengo una sorpresa. Tomándome de la mano me lleva al comedor. Ahí había velas encendidas, varias charolas y comida. No entrare en detalles que platillos eran pero si eran deliciosos. Me jalo una silla como todo un caballero y al sentarme, puso música romántica y luego se sentó junto a mí, para comer y platicar en un agradable ambiente, aunque mientras comíamos su mano no dejaba de acariciarme las piernas, lo que me ponía candente. Luego de unos minutos de comer y disfrutar de una amena y estupenda platica, como un par de locos enamorados, me toma de la mano y me besa tiernamente, para llevarme al cuarto principal de su departamento. Al entrar mi sorpresa fue mayor. En un pequeño mueble que estaba al lado de la cama había una ...