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Placeres peligrosos (II)
Fecha: 20/02/2022, Categorías: Infidelidad Autor: Berni, Fuente: CuentoRelatos
... fondo. Cristina desabrochó el pantalón y extrajo la verga mientras miraba a Julián y se mordía el labio inferior. Se daba cuenta de sus actos y del riesgo que comportaba, pero quería hacerlo. De todos modos, había hecho tantas insensateces en los últimos meses que aquello le pareció un juego de niños. Julián no sabía dónde mirar, ni qué hacer, ni qué cara poner. Quería disimular, no deseaba que nadie se diera cuenta de lo que ocurría. Ella incrementó el ritmo de su mano y en pocos segundos se llenó del líquido viscoso que continuaba manando y golpeando la parte interior de la mesa, para luego desparramarse en el suelo. —¿Aún te apetece follar? —le preguntó al mismo tiempo que sacaba los clínex del bolso para limpiarse la mano y los restos desparramados en el suelo. —Por supuesto, —respondió. —¿Nos vamos? —le preguntó a Julián, quien no salía de su estado de shock. —Sí, —respondió. Al salir de la cafetería, se estiró el suéter intentando disimular las manchas del pantalón. Cristina pagó la cuenta y salieron del local. —¿Has venido con coche? —Sí, lo tengo aparcado ahí delante. —Vamos, conozco un lugar con vistas. Te gustará. No era la primera vez que visitaba el lugar en las mismas condiciones. A falta de sitio, era un excelente emplazamiento para echar un polvo bajo las estrellas. Las vistas eran estupendas y desde su ubicación, en lo alto de la montaña, en aquella especie de mirador, se podía contemplar la ciudad a lo lejos. Cristina le ...
... sugirió arrimar el vehículo hacia el borde. Eso teñía de cierto encanto el momento y le daba un toque idílico. —¿Has venido muchas veces aquí? —quiso saber. —Sí. —Supongo que no vendrías con tu marido. —Veo que las pillas al vuelo. Aquí sólo traigo a los amantes que me dejaron huella. Es un sitio especial —le dijo mientras se apoderaba de su boca, impidiéndole responder, y él le correspondió con pasión desmedida buscando ambos cada rincón escondido de sus cuerpos. Se desnudaron atropelladamente dentro del coche. Julián volvió a tener el cuerpo que tanto había deseado a su merced, llenándose la vista de él. Reclinó los asientos y se puso encima besándole los pechos para bajar despacio por su barriga, deteniéndose en el ombligo y trazando círculos sobre él. Después descendió por el poquito vello de su sexo oliéndolo y embriagándose de su aroma de mujer. Su lengua abrió los pliegues de aquella raja encharcada y la recorrió de arriba a abajo, alternando el trayecto con ligeras penetraciones de su lengua en la gruta, para después buscar el nódulo totalmente expuesto. Cristina contorneó su cuerpo moviendo su pelvis en busca de aquella lengua que la estaba encumbrando a la cima de un inminente clímax, pero Julián detuvo aquella práctica y se incorporó para colocarse encima de ella y penetrarla tal y como había soñado cada día desde aquel primer encuentro. Cristina suspiró de gozo sintiendo como su polla se adentraba hasta el fondo. Sus manos recorrieron su torso, para después ...