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Placeres peligrosos (II)
Fecha: 20/02/2022, Categorías: Infidelidad Autor: Berni, Fuente: CuentoRelatos
... Cristina le mordisqueó el labio inferior sin llegar a darle un beso, pero con una mirada lasciva y de deseo que provocó que a Julián se le levantara la polla sin ningún contacto. Seguidamente se arrodilló de forma provocativa, bajó su boca a la altura del cipote, mientras sus manos recorrían su envergadura. Julián no salía de su asombro ante aquella mujer tan promiscua y ardiente. Cristina se ensalivó la mano, cogió el pollón y recorrió toda su extensión, aferrándolo y deslizando la mano por el garrote, hasta que su lengua se unió a las caricias. Julián miraba como aquella diosa le hacía la mejor mamada de su vida, viendo desde arriba el movimiento oscilante de su cabeza, mientras engullía su verga e intentaba alojarla toda en su garganta. Mientras devoraba aquella vara doblada, su mano se deslizó hasta su entrepierna para darse ella misma placer hasta que sintió la necesidad de volver a sentirlo dentro. Se apoyó en el capó del coche levantando su trasero y Julián, ante la visión de aquella joya, permaneció con la boca abierta un instante totalmente obnubilado hasta que Cristina lo sacó de su embelesamiento. — ¡Te deseo! ¿A qué esperas para metérmela? —le preguntó. Julián se acercó y hundió su lengua en aquel divino culo repasando toda la zona, desde el ano hasta el clítoris, llevando a Cristina a un nivel superior de excitación, en el que el cerebro dejaba de funcionar y sus más depravados instintos volvían a tomar forma. Su lengua recorrió cada pliegue, ...
... saboreando la pócima mágica de la mujer que lo había conquistado. — ¡Métemela ya cabrón! Me estás matando, ¡Fóllame! —le exigió. Julián abandonó el suculento manjar, se levantó, se cogió la verga y la aproximó a la entrada de su gruta, y ella alargó la mano por debajo para cogerla y ayudar a encontrar el agujero en aquella primera penetración, como si él necesitase de su ayuda. La verga se deslizó en su interior y Cristina suspiró de gozo. Julián inició el movimiento de pistón mientras su cara se desencajaba por el placer. Por su parte, Cristina volvía a notar, igual que la última vez como aquella polla llegaba a lugares inexplorados por otras, y tras un cuarto de hora embistiendo en su coño, tuvo un orgasmo en el que tuvo que sacarse aquella salchicha para soltar una meada que indicaba la intensidad del clímax. Cuando la explosión de pis remitió, Julián volvió a insertar su banana para seguir fornicándola, y Cristina retomó el orgasmo, prolongándose durante más de treinta segundos entre suspiros y gemidos. Después sus piernas flaquearon y se quedó tendida en el capó sin que él dejara de embestir. Se agarró fuertemente a su culo y después de unos cuantos golpes de riñón Julián estuvo a punto y eyaculó en su interior mientras jadeaba y gritaba su nombre. Cuando remitió el fuerte clímax se quedó postrado encima de ella, los dos totalmente inertes sobre el capó del coche hasta que ella se quejó por el peso de él presionando sobre su espalda. —Ha sido un polvo divino, ...