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Mario (13 de 22): Curando las heridas
Fecha: 28/02/2022, Categorías: Gays Autor: Albany, Fuente: CuentoRelatos
... puerta y luego entraron, dejó sentado a mi abuelo en la mesa de la cocina y se dirigió hacia mi que les miraba desde la sala. -Lo siento Marito lo encontré de esta manera y lo ayudé a llegar. -Gracias Aldo, te volverás su ángel guardián. -luego me acerqué a la mesa. -¿Estas bien para cenar abu? -coloqué la mano sobre su hombro y con un brusco gesto me rechazó. -¿Dónde tienes lo que don Guillermo te ha dado para mi? -su mirada mostraba ansiedad. -A mi no me ha entregado nada. -no esperaba su reacción tan violenta, barrió con el brazo lo que contenía la mesa tirándolo al suelo, un gran ruido de platos al romperse estrellados se escuchó. Instintivamente me arrinconé protegiéndome con los brazos en la cara. -Te lo quedas todo para ti, fui yo quien te puso de puto y tengo derecho a mi parte. -era la primera vez que mi abuelo reconocía mi venta. -No se de que me hablas. -¿No sabes? Nunca sabes nada. He sido muy blando contigo últimamente, yo te enseñaré a respetarme. -se levantó y con paso tambaleante se encaminó a su habitación. Miré un instante la comida esparcida por el suelo y los trozos de loza desperdigados, luego a su figura enarbolando la temida fusta. Aquella verga de toro trenzada, que usaba en contadas ocasiones para golpearme, sabiendo que causaba más daño que su cinto de cuero ancho. Elevó la mano dispuesto a descargar el golpe y me dejé caer haciéndome un ovillo, colocando los brazos sobre la cabeza en un intento vano para ...
... protegerme tiritando de miedo. Esperé temblando, con los ojos cerrados, el primer golpe, pero la fusta no llegó a tocarme. -¡No don Román! No permitiré que trate así a su nieto. -la voz de Aldo retumbó en mi cabeza. Abrí los ojos para ver al muchacho sujetando en el aire la mano del abuelo. -Tu no te metas, el chico se merece una lección. No es asunto tuyo. -Lo siento don Roman pero eso no es justo, entrégueme la fusta por favor. -forcejearon un poco, pero a pesar de que el abuelo tiene mucha fuerza, no podía con la de Aldo más robusto y joven. Le arrebató el espantoso objeto que cayo al suelo y lo apartó de una patada. -Tranquilícese don Roman. -el abuelo dejó de resistirse y Aldo le llevó a su habitación cerrando la puerta. Aunque hablaban en voz alta, a veces el abuelo gritando, no podía entender nada, la congoja y mis sollozos me ahogaba y me faltaba el aire para respirar. Aunque apretaba los dientes no podía evitar los temblores que sacudían mi cuerpo. No se si el propio miedo me hizo perder el conocimiento o el contacto con la realidad, tampoco sabía el tiempo que había pasado. Solo escuchaba a Aldo hablándome y le sentía pasar la mano por mi cabeza. -Ya pasó todo Marito, ya pasó todo. -entonces arranqué a llorar en silencio mientras Aldo protector me abrazaba. ************** Encontré el profesor de alemán como me aconsejó Guillermo. Al salir de la escuela de idiomas, pegado en una farola se anunciaba. Era un hombre joven que a su vez estudiaba ...