1. Mario (13 de 22): Curando las heridas


    Fecha: 28/02/2022, Categorías: Gays Autor: Albany, Fuente: CuentoRelatos

    Pasaron tres meses antes tener noticias de Guillermo. Exactamente noventa y dos dolorosos y largos días.
    
    La reacción de Guillermo, cuando Robert nos sorprendió mientras me montaba en su despacho, curiosamente parecía una escena de cine preparada, me sorprendió. Rapidamente se guardó la enorme verga en el pantalón.
    
    -Es mejor que ahora te marches, ya hablaré con él más tarde de todo esto y le explicaré. -me encontraba en estado de shock, sin poder comprender bien lo que estaba pasando.
    
    Ese día tuve que hacer el recorrido en bus sin poderme sentar por el dolor que sentía en el culo, y estuve dos días sin levantarme de la cama aduciendo que me encontraba mal.
    
    -Ya te lo advertí, si te revelas ante tu destino tendrás siempre las de perder. -parecía que mi abuelo sabía lo que pasaba, a veces sentía como si tuviera un sexto sentido y se anticipara a los acontecimientos.
    
    El mundo se había paralizado para mi y pasaba las horas en la cama deseando la muerte, el dolor, no el mío ya que enseguida me recuperaría, el que le había causado a Robert me rompía por dentro.
    
    Y no acabé como era mi deseo, la vida seguía y terminé por levantarme asumiendo que la vida resulta horrible, y es hermosa en contadas ocasiones, y dura y perversa el noventa por ciento del tiempo.
    
    Comencé a estudiar en la facultad como estaba previsto y en la escuela de idiomas para mejorar el inglés y arrancar con el alemán. Las clases de Marquitos se reanudaron en la escuela. Migue hizo bien su ...
    ... trabajo y Lorenzo terminó contratándolo. La vida continuaba y teníamos que aceptarla tal cual era.
    
    El abuelo pasaba mucho tiempo fuera de casa, según Aldo ayudando en el gimnasio, y era preferible a verlo sentado, mirando hacia la habitación de mama vacía.
    
    El abuelo y Aldo habían forjado una amistad inexplicable, pero a todas luces beneficiosa para ambos que a mi me convenía, me quitaba la preocupación de ocuparme de él.
    
    Comenzaba a sentir la necesidad de un hombre, no para que me diera cariño aunque lo necesitaba, solamente por la necesidad fisiológica de descargar las tensiones del cuerpo, sin recuperar la paz del alma.
    
    Tuve la tentación de recurrir a mi primo, incluso de probar lo que Migue me sugería acerca de su jefe al recordarme que le preguntaba sobre mi constantemente.
    
    El recuerdo de Robert, el dolor que dejó sentir en su grito, hacía imposible que esa parte de mi vida siguiera el curso normal, sino del olvido, pero de contemporizar y acomodarme a lo que la vida me brindaba.
    
    Guillermo continuaba reponiendo los fondos de mi cuenta en el banco, el trato seguía existiendo y de alguna manera esperaba que la llamada se produjera.
    
    La llamada me entró en el móvil un viernes saliendo de una clase de idiomas, ya relajado para pasar los dos días libres, o al menos poder descansar aunque no dispondría de tanto tiempo libre como necesitaba.
    
    -¿Marito? Pásate por mi casa el sábado a la mañana. -la orden tan clara y precisa no necesitaba explicación, pero la ...
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