1. Mario (13 de 22): Curando las heridas


    Fecha: 28/02/2022, Categorías: Gays Autor: Albany, Fuente: CuentoRelatos

    ... asiento hasta estar a su alcance, me sujetó y me colocó sentado sobre sus piernas y empezó a pasar la mano por mi cabello enredándolo.
    
    -Se que amas a Robert, pero tienes que entender que él debe seguir un camino diferente, lo que ahora está haciendo, sus responsabilidades son muy serías y debe dejar descendencia que siga mi obra cuando yo no esté. -sus ideas me sonaban a arcaico y anticuado pero tampoco se lo podía discutir.
    
    -¿De verdad qué es feliz?
    
    -Sin duda pequeño, solo estaba confundido y creyó que te amaba, y es cierto que te quiere, como siempre te ha querido, como yo o su madre, no tienes que pensar más en él de esa manera, él era como un hermano tuyo. -Guillermo tenía toda la razón y yo había estado equivocado y le había seguido el juego ilusionado, sabiendo, o sintiendo que aquello no era realidad.
    
    No podía contener las lágrimas y mansamente descendían por mi cara.
    
    -No llores Mario, al final todo ha sido para bien. -Guillermo me iba besando cariñoso, pasándome la mano por la cabeza y estrechándome contra el pecho hasta que sentí una ligera excitación que apretaba en mi culo.
    
    -¿Quieres qué…? -me levantó la cara y me besó la boca sin dejarme terminar de hablar.
    
    -No bebé, hoy no, ya te dije que quería que habláramos y aclararlo todo. -le agradecí de corazón que fuera tan delicado, y levanté la cabeza para besarle yo.
    
    A pesar del mal que Guillermo me hacía, según él necesario, en sus brazos me hacía sentir seguro y protegido, metí la mano ...
    ... dentro de su camisa para enterrarla en el felpudo del vello de su pecho acariciándole.
    
    -Pero tampoco tienes que provocarme.
    
    -No te entiendo, no lo estoy haciendo.
    
    -Solamente con tus besos consigues excitarme pequeño y si sigues tocándome de esa manera no me aguantaré. ¿Quieres tomar algo, comer alguna cosa mientras seguimos hablando?
    
    -Lo que tu quieras. -conseguí esbozar una pequeña sonrisa y repetí el beso.
    
    -Así me gusta Marito, seguimos siendo amigos.
    
    En esta ocasión no le ayudé a preparar lo que sería su cena, tenía preparado medallones de pescado blanco fritos y ensalada.
    
    -¿Cómo van tus estudios? Estás ya para finalizar un trimestre. -comenzamos a hablar sobre ello, Guillermo parecía estar muy interesado y me obligó a contarle como llevaba todas las materias y que le explicara las dificultades que encontraba.
    
    -Lo peor es el alemán, se me hace muy difícil.
    
    -Piensa en coger un profesor particular de apoyo.
    
    Cuando me despedí de él todo parecía haber vuelto a la normalidad, a cuatro meses atrás antes de que Robert llegara.
    
    No había comido nada de lo que Guillermo preparó y tenía algo de hambre, el abuelo no había regresado, preparé la cena de los dos, dispuse la mesa y me senté a esperar viendo la televisión.
    
    Media hora más tarde escuché ruidos de trompicones en la escalera y voces apagadas por el ruido de la madera. El abuelo volvía sostenido por Aldo que le pasaba el brazo por debajo de los brazos.
    
    Los dos se detuvieron en el dintel de la ...
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