1. Mi prima se viste de novia (Capítulo 17)


    Fecha: 01/03/2022, Categorías: Incesto Autor: Usuario PsyExA, Fuente: CuentoRelatos

    ... dejé un lechazo en el orto de la piba –le dije al tipo elegido.–Chupáselo y comete todo el semen. Dejále el culo bien limpito de leche, sino se van los dos. –agregué luego.
    
    El tipo se agachó desesperado. Le importaba un pito comerse unos chorros de guasca con tal de lamerle el ojete a mi prima. Una pendeja a la que doblaba en edad, durmiendo inconsciente, era estímulo suficiente para hacer cualquier cosa posible.
    
    Un segundo después el ano y los muslos de Julia estaban como nuevos. Y arrancó la fiesta.
    
    Les dije que tenían tres horas para culearla y cogérsela como ellos quisiesen. Pero siempre con forro. Pasadas las tres horas se iban sin chistar y nunca se volvía a hablar de lo que había ocurrido.
    
    El morbo ahora era parte de los siete. Ocho, contándome a mí. Más que multiplicarse por ocho, se sentía elevarse a la octava potencia.
    
    Los tipos se acomodaban y se turnaban para entrarle al culito empinado de mi prima acostada. A veces uno se lo rompía mientras otro le dejaba la chota en la boca. Hasta intentaban penetrarla de a tres. Aunque les costaba por el peso muerto de Julia, lo lograron un poco. Uno debajo le hacía la concha, otro se la dejaba quietita en la boca y el de atrás le daba y le daba con fuerza al culo. Habrán pasado treinta minutos que los siete ya debieron cambiar sus preservativos. Les dije que los dejen en un cajón, para no ensuciar el piso más de lo necesario y así lo hicieron. Además porque necesitaba hacer un experimento.
    
    Ver a mi putita ...
    ... siendo penetrada con tanta desesperación por esos hombres gordos, viejos, ebrios, me estaba haciendo estallar la pija bajo el pantalón. Mi prima estaba siendo ahora, la puta del barco. Y yo sentía que iba a explotar de tanta perversión que recorría mi cuerpo entero.
    
    Al verla tan inmóvil, tan desparramada con el torso y la cabeza sobre el colchón, y el resto de su cuerpo arrodillado en el piso, recibiendo pija tras pija sin siquiera emitir ni un sonido, me pareció raro que sólo dos pastillas pudieran dejarla en ese estado. Evidentemente me había mentido en la dosis, o eso creía. O me costaba creer que fuese así.
    
    Con un poco de miedo fui a chequear que, al menos, respirase en ese momento. Y me quedé tranquilo.
    
    Escucharlos hablar entre ellos o incluso cuando me decían algo a mí, era sumamente excitante. Usaban un tono de babosos, viejos verdes, pajeros, que no podrían haber disimulado ni siquiera haciendo su mayor esfuerzo.
    
    -Una manteca la nena. Mira lo que es. –me decía el brasilero, en español y con voz ronca
    
    -¿Sabes cuánto hace que no me cojo un culo tan apretado? Esa conchita tan tiernita… -comentaba el gordo de Merlo, mitad a mí, mitad para sus adentros.
    
    Estaban desesperados. Cuando se hacían conscientes de lo que estaban haciendo, se les paraba la pija y se iban otra vez a probar algún agujerito de la nena que tan locos los volvía.
    
    -¿Qué tiene? ¿18? 18 añitos debe tener la piba esta –preguntaba uno de los brasileros a otro de los tipos.– La edad de mi ...
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