1. Mi prima se viste de novia (Capítulo 17)


    Fecha: 01/03/2022, Categorías: Incesto Autor: Usuario PsyExA, Fuente: CuentoRelatos

    ... nena debe tener. Qué lindo cogerse a esta nena de papá.
    
    Yo les decía que sí. Los 23 de Julia pasaban por 18 muy fácilmente, y más en esa situación.
    
    A la hora ya todos le habían pegado, por lo menos dos garchadas cada uno. El ano de Julia estaba abierto y rojo, casi como la primera vez. La concha en cambio estaba empapada de la saliva que habían tirado los tipos para lubricársela en forma de escupitajos. También roja de tanto roce con tantas porongas diferentes.
    
    Al verse con tiempo todavía, empezaron a tomar cervezas de las latitas que habíamos juntados. Aunque estaban calientes no les importaba. Se notaba a la legua que los tipos estaban llenos de guita. Agarraban una latita y tiraban cien dólares más al balde, como si me las estuviesen pagando. Como si mi camarote se habría convertido en un telo berreta con una sola puta para todos.
    
    -Se ve que no esta tan culeadita esta putita. –se decían entre ellos –Fijate que la colita está bastante dura todavía.
    
    -Sí, es verdad, esta fresquita todavía la pendeja. Te digo que mañana no camina la piba, mirá como tiene el ojete.
    
    -¿Vos decís? Para mí es flor de petera la nena. Tiene esa carita típica de tragaleche. –dijo el peruano para entrar en la conversación. Era, claro está, el que más le había sacado la ficha.
    
    -Debe tener la edad de mi hija. –repitió el brasilero. Era de todos el más presentable y el que parecía estar más forrado en plata. –Una empanadita recién calentita, en vez de la tarta vieja que tiene mi mujer ...
    ... en la concha, es una delicia.-agregó luego y todos rieron. Hasta yo. Sin saber que su mujer, en realidad, no estaba ni en el barco.
    
    Decidieron ir por otra vuelta más. Tenían tiempo pero ya no tanto, por lo que volvieron a cogerla de a dos, o de tres. Y ahora el que quedaba sin agujero, le buscaba la vuelta. O le manoseaba las tetas, o le lamía la espalda, las manos y hasta había uno que no paraba de chuparle los pies. Le pasaba la lengua a uno y cada uno de sus dedos, se los metía en la boca y los succionaba, lamía la planta y gemía como si lo estuviesen cogiendo a él.
    
    Era una escena magnifica y encima la tenía toda en video.
    
    Ahora los forros, con el apuro de cambiárselos y aprovechar los minutos que quedaban, iban directamente al piso. Pero no me importaba. Los del primer garche ya los tenía guardado y eran los que más cargados de guasca estaban. Esos eran lo que me mordían la mente, porque se los iba a hacer tomar a Julia cuando despierte.
    
    Cuando pasaron las tres horas, ocurrió lo que ya me esperaba: comenzaron a negociar.
    
    -Te tiro 2 gambas de dólares si me dejas acabarle en la boca sin forro.
    
    -Pongo mil por una hora más.
    
    -Dos mil si me dejas una horita solo con la nena.
    
    -Dejame hacerle el culito una vez más y te chupo la pija a vos.
    
    -Te dejo 500 verdes si me dejas chuparle el orto. Te la dejo limpita, limpita con la lengua, pibe.
    
    Todos proponían, menos el tucumano que se la seguía cogiendo. Era el que más la había aprovechado. En ese punto ni ...
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