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Luismi y Silvia: El secreto
Fecha: 02/03/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Hansberville, Fuente: CuentoRelatos
Cuando yo tenía siete años -comenzó Luismi su relato -mis padres se separaron. Lo habían decidido de mutuo acuerdo. Aunque les habían criado a la antigua usanza tenían mentalidades muy abiertas dada su formación universitaria. Mi madre era enfermera en un hospital, luego siguió estudiando y hoy es cirujano. Mi padre estudió económicas y empezó trabajando en una empresa automovilística, pero con el “boom social de los ochenta”, como él decía, se montó un concesionario por su cuenta, y la verdad es que triunfó. Al principio yo no entendía por qué mi padre ya no se quedaba en casa. Pero los dos se esforzaron en explicarme la situación y lo hicieron de manera que no supuso ningún trauma para mí. Nunca les vi discutir, ni malos rollos, lo cual fue creando en mí una sensación de que aquello se arreglaría y mi padre volvería a casa algún día. Él se había ido a vivir a un piso al centro de la ciudad, donde yo pasaba algunos fines de semana. Como digo la relación entre ellos siempre fue muy buena y yo pasaba los días indistintamente con cualquiera de los dos, aunque vivía con mi madre. Todas mis esperanzas de que se arreglaran las cosas entre mis padres empezaron a desaparecer en la tarde del sábado dieciséis de enero de 1.982. Ese día había quedado con mi padre en su piso para ver el sorteo del Mundial´82, evento con el que yo estaba muy ilusionado. El tiempo me demostró que aquella tarde empezaron a desaparecer también mis ilusiones de ver a la selección ser campeona ...
... del mundo. A las tres de la tarde, mi madre me dejó a la puerta del edificio para que subiera. Mi padre abrió la puerta y yo entré corriendo hasta el salón para coger el sitio de él en el sofá. Pero al llegar allí me llevé una sorpresa: -Hola, tu eres Luismi, ¿no? Ante mi había una mujer que no había visto en mi vida. Era alta con el pelo moreno y corto, ojos color miel, la boca un poco pequeña. Llevaba un jersey de cuello alto claro con rayas horizontales de colores que le hacían un busto bastante bonito. Unos pantalones Levis azul ajustados que marcaban un muy buen culo y unas largas y bonitas piernas. Llevaba unas botas de piel marrón. No era un bellezón pero tenía una cara agradable y un cuerpo de escándalo. Me quedé parado y sin reacción: -¿Te he asustado? -me preguntó amablemente. -No... no... ¿Quién eres? -pregunté incrédulo. -Soy Lorena -se acercó y me dio dos besos. Yo no entendía nada y mi cabeza era incapaz de asimilar esa información. No encontraba explicación a qué podía estar haciendo en el piso de mi padre: -Luismi, Lorena es mi novia. Llevamos unos meses saliendo y quería que la conocieras -por fin explicó mi padre. -Ah, vale -dije con cierta indiferencia y mostrando naturalidad. Pero en el fondo me había sentado fatal porque aquello significaba que mi padre no volvería con mi madre. Cuando llegué a mi casa el domingo por la noche le conté a mi madre que mi padre tenía novia. Ella me explicó de nuevo la situación y que no pasaba ...