1. Luismi y Silvia: El secreto


    Fecha: 02/03/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Hansberville, Fuente: CuentoRelatos

    ... a jovencitas pelirrojas. Justo cuando comenzaban a hacer un 69 dos rubias impresionantes, ella aceleró el ritmo de sus dedos sobre su clítoris para acabar apretando las piernas una contra la otra en un sonoro orgasmo.
    
    Después de apagar la tele y el vídeo pasó a su dormitorio para darse un relajante baño de espuma. La bañera era muy grande, solo tenía que flexionar un poco las piernas para caber entera. El agua tibia le llegaba a los hombros. La relajación era absoluta...
    
    Sobresaltada por una cabezada se dio cuenta que el agua se le había quedado fría. No sabía cuánto tiempo llevaba en el baño. La espuma estaba disuelta y su cuerpo estaba frío. Se puso de pie moviendo gran cantidad de agua, quitó el tapón y abrió los grifos de la ducha para conseguir una temperatura que la hiciese entrar en calor.
    
    Al mirarse pudo ver cómo los últimos restos de espuma se habían quedado prendidos de su cuidadosamente triangulado vello púbico. Echó el cuerpo hacia atrás y dejó que el chorro de agua aclarase su coño, al sentir el agua templada dejó escapar un suspiro de placer.
    
    Cuando terminó de ducharse tomó una gran toalla y comenzó a secarse, luego salió a su habitación para vestirse. Miró el reloj de la mesita de noche, eran las ocho y media de la tarde. Llevaba una hora en la bañera. Le pareció oír algo de fondo en el salón, se asomó por el pasillo y efectivamente oía un ruido pero la casa estaba a oscuras:
    
    -¿Jaime? -llamó a su pareja pero no contestó nadie.
    
    Se envolvió en ...
    ... la toalla anudada por encima del pecho y con cierta preocupación avanzó hacia el salón. A medida que se acercaba los ruidos le parecieron como gruñidos o resoplidos. Ya en la puerta del salón a oscuras podía oír perfectamente como alguien pronunciaba su nombre.
    
    Entró en el salón al mismo tiempo que encendía la luz.
    
    …....................
    
    Al iluminarse el salón me sobresalté en el sofá. Lorena, la novia de Jaime, mi padre, estaba de pie frente a mí -que seguía inmóvil con la polla en la mano -envuelta en una toalla verde anudada por encima del pecho. Su pelo mojado parecía aún más negro y caía sobre sus hombros. Ahora tenía el pelo más largo y la humedad hacía que se le rizase. Me miraba fijamente, su cara era ahora de mujer fatal y me parecía más morbosa que nunca:
    
    -Yo... yo creía... -era incapaz de articular palabra. La situación me tenía atenazado. El rubor se apoderó de mi cara y el sudor frío hizo que mis manos se convirtieran en dos témpanos de hielo en contraste con mi pene que aún se mantenía erguido y ardiendo:
    
    -No. No te disculpes... -me dijo muy seria.
    
    No sabía cómo interpretar su cara. No sabía si estaba tan cabreada que me tiraría algo a la cabeza o si hablaría con mi padre para que fuese él el ejecutor.
    
    De repente en su cara se fue dibujando una sonrisa maliciosa. Levantó su mano derecha hasta el nudo de la toalla y lo deshizo. En ese instante comprendí que mi padre nunca se enteraría.
    
    Ante mí se descubría el primer desnudo femenino. Lorena ...
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