1. Inimaginable fantasía cumplida.


    Fecha: 05/03/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... permitió hacerlo. Se sentó en un silla me miro muy seria.
    
    - Esto que has hecho conmigo no tiene nombre. O si lo tiene pero no voy a decirlo.
    
    - No creo que sea para tanto. No te he visto pasarlo tan mal.
    
    - Es que eres un degenerado. Como puedes decir eso. No lo he pasado bien.
    
    - Vale, lo que tu digas (Como pasando de lo que decía)
    
    - Ahora por lo menos haz algo decente. Como conozco a Ximo, te dirá que te quedes a cenar, di que no y vete. Y del trabajo que habéis quedado por hacer otro día, busca una excusa para no volver. Porque no te quiero ver más por aquí ni en fotografía.
    
    - Sigo pensando que te excedes, pero hare lo que me pides.
    
    - No me excedo en nada. Que por lo que me sabe peor, por lo que más me duele es por Ximo. No se merece esto. Se lo voy a tener que decir, pero no sé cómo, ni cuándo ni de qué manera.
    
    - Si es porque yo pueda contarlo, estate tranquila. Que nadie se enterara.
    
    - No lo entiendes, nunca le he ocultado nada a Ximo. Pero la verdad que nunca me había pasado esto. Solo de pensar como le puede hundir, me hace temblar.
    
    - Si tanto te quiere, si tanto confiáis. Entenderá que ha sido una debilidad momentánea y si es necesario échame la culpa a mí.
    
    - Es difícil que lo puedas entender, eres muy joven. Cuando le dio sincope. El susto fue grandísimo. Nos lo pusieron todo muy mal. Luego no fue para tanto y lo pusieron mejor. Pero aun así, las secuelas de todo, le afectaron mucho a nivel anímico. Porque físicamente quedaría tocado y ...
    ... para un hombre, no lo entenderías. (Se le caían las lágrimas mientras lo contaba)
    
    - Quien se queda tocado ahora soy yo. (Lo decía de verdad)
    
    - Mucha culpa la he tenido yo. En la piscina he permitido más de lo que debía. No pensaba que eso te “animaría” fue mi error y mi culpa. Mucho tiempo sin sentirme deseada. No me entenderías. (La entendía perfectamente)
    
    Se fue a asear y yo salí a la piscina. Ximo seguía nadando como si estuviera en una competición. Me senté y me quede pensando. Cuando paro de nadar me pregunto por su mujer y le dije que no sabía, que estaba dentro de la casa, pero que ni idea. Me hizo moverme y acompañarle a una zona apartada del jardín. De detrás de una piedra grande, saco una bolsa y dentro había un paquete de tabaco y me pidió que le cubriera. Antes de que se encendiera el cigarro, me atreví a decirle, “Ximo, no creo que para tu salud, el tabaco te venga bien” y mirándome, como aquel que está de vuelta de todo y con cierta solemnidad me dijo, “Mira, cuando te dicen, olvídate de como vivías. Nada de sal, todo a la plancha y no cualquier cosa, muchas verdurita, mucho pescadito, mucha pechuga de pollo, como excepción de vez en cuando un arrocito. Te resignas, cuando luego te dicen, nada de alcohol, pero nada es nada. Te vuelves a resignar. No acaba todo ahí, te dicen que de fumar menos y de follar, que quieres que te diga. Poco o nada. Porque cuesta con tanta medicación y luego la mujer asustada de que te dé un chungo. Un asco de vida. Así que si ...