1. Inimaginable fantasía cumplida.


    Fecha: 05/03/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... me viene bien para mi salud”
    
    No sabía que decirle, porque veía que tenía bastante razón, menuda vida. Daba profundas caladas como si no hubiera un mañana y cuando echaba el humo, su cara era la expresión de la máxima felicidad. Al acabar se metió en la boca un caramelo de eucalipto, pero uno de los fuertes. Una vez que ya lo había chupado un poco, dijo de volver a la terraza. Mientras íbamos le dije que en el momento que apareciera Pau, me despediría y me iría para casa. Él se negó en rotundo. Que me quedara ya a hacer una merienda cena y que después me fuera. Me negué en rotundo y cuando llego Pau, Ximo le dijo, “Pau a ver si tienes tu mayor poder de convicción que yo. Que no quiere quedarse, que dice de irse”, Pau con muy poca convicción trato de convencerme, pero pensé en ella y no la hice caso, me iba a ir.
    
    Ximo viendo que ya me iba, me recordó lo de que tenía que volver para ayudarle a poner todo lo suyo a punto. Vi la cara de Pau, como se tensiono. Rápidamente busque un término intermedio. Le propuse que algún día pasara a verme, que se llevara el portátil o se comprase una Tablet y así lo solucionaríamos, no quedo muy convencido, pero no le quedó más remedio. Llamaron por teléfono a Ximo, aproveche para irme justo en ese momento, así no podría seguir insistiendo. Con una mano le dije adiós y Pau dijo que me acompañaba. Ya en la cancela para salir a la calle, me dijo, “Gracias, has cumplido con lo que te pedí, muchas gracias, Solo te queda olvidar lo que paso y ...
    ... que no debió de pasar”, no quise volver al tema y le respondí, “Te dije que así lo haría. No te preocupes que por mi nadie lo sabrá. Eso sí, solo te pido que cuando se lo digas a tu marido, me avises. Por si me llamara o me encontrara con él, que no se me quedara cara de gilipollas”, me dijo que así lo haría. Que no sabía cuándo se lo diría, pero que en el primer momento que tuviera y que fuera un momento propicio.
    
    Estuvimos hablando un poco más y nuestras miradas se clavaban en el otro. Me daban ganas de volver a follármela allí mismo. Me dije a mi mismo que era incorregible. Pero una cosa es lo que pensé y otra lo que hice. Nos dimos dos besos de despedida en la mejilla, fueron suaves pero intensos. Se me erizaron todos los vellos del cuerpo.
    
    De camino a mi casa fui pensando en todo y los remordimientos me habían desaparecido a los pocos metros. Ellos siempre habían sido correctos conmigo y el trato había sido muy cordial. Por lo que se refiere al hijo, me daba igual. Nunca nos habíamos llevado bien. El más de una vez se había tenido que quedar en mi casa y yo en la suya, porque no nos querían dejar solos en nuestras casas. Pero no me caía bien, lo que no quiere decir que me cayera mal. Indiferencia. Supongo que a él le pasaba lo mismo conmigo.
    
    Iba con una sonrisa de “tonto”, recordaba todo lo que decíamos de Pau y su marido de chavales. Que si era mucha mujer para el gordito. Que tenía que ser una fiera follando. Que menudas tetas. Quien la pillara y alguna vez que ...