1. Maricarmen


    Fecha: 05/03/2022, Categorías: Incesto Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos

    ... hacerla.
    
    -Yo te enseño.
    
    Bebimos los vinos. Salimos del auto, cogí una manta en el maletero y la eché sobre la hierba. Me eché boca arriba sobre ella, y le dije:
    
    -Ven.
    
    La polla la tenía baja. Se echó a mi lado.
    
    -¿Qué hago?
    
    -Cógela, métela en la boca y chupa.
    
    Hizo lo que le dije y al ratito la polla estaba tiesa. Solo podía meter en la boca la mitad. Le dije:
    
    -Lame mis pelotas, aprieta la polla y mueve las manos de arriba a abajo y de abajo a arriba.
    
    Aprendía rápido y le estaba gustando, ya que al salir aguadilla del meato gemía cómo si se la estuviera comiendo a ella. Poco después, le dije:
    
    -Mete la polla entre tus tetas y fóllamela con ellas.
    
    Maricarmen se sentó sobre mí y después me hizo la cubana más dulce de mi vida, no porque la supiera hacer sino porque su coño mojado sobre una de mis piernas se movía al compás que yo le marcaba con mi polla aprisionada entre sus tetas. Acabó soltando las tetas y derrumbándose sobre mí mientras su coño volvía a desbordar, esta vez sobre mi pierna izquierda. Volvió a decir, esta vez a mi oído:
    
    -Lo siento.
    
    Al acabar de correrse, me dijo:
    
    -Métame la puntita, tío.
    
    Tampoco quería que lo hiciera a contra gusto. Le pregunté:
    
    -¿Estás segura?
    
    -Sí, tío, aunque después me arrepienta.
    
    Siempre fui un goloso respecto a las corridas de las mujeres, y si eran copiosas cómo las de mi sobrina me volvían loco, por eso le dije:
    
    -Antes me gustaría volver a beber de ti. ¿Quieres correrte en mi boca ...
    ... de nuevo?
    
    -Sí, tío, me encantaría.
    
    Le di la vuelta y le volví a comer el coño. Mi sobrina, fuera por la novedad, o por lo que fuera, en nada se volvió a venir. Esta vez, sí dijo:
    
    -¡¡Me corro!!
    
    Al acabar la dejé descansar. Ya sabía que me dejaba meter y me lo tomé con calma. Fui al coche y cogí la botella de vino, sin vasos ni hostias. Me senté sobre la toalla y a morro le mandé un trago. Se la ofrecí y le mando otro trago bastante generoso. Puso la botella sobre la hierba y me preguntó:
    
    -¿Qué te parezco cómo mujer?
    
    -De lo más sexy, si no lo más sexy que me he encontrado.
    
    Se le dibujó una sonrisa en los labios.
    
    -¡¿De verdad?!
    
    -Tan cierto como que hay día y noche.
    
    La besé y le comí las tetas, bien comidas, tan bien comidas que cuando dejé de comérselas tenía los pezones que parecían pitones.
    
    Al meterle la cabeza de la polla en el coño se quejó:
    
    -¡Ay! Me duele.
    
    La saqué y le lamí por vez primera el periné y el coño. Sin decirle nada se dio la vuelta y se puso a cuatro patas.
    
    Le lamí y le follé el ojete con la punta de la lengua. Volvieron los gemidos, y las ganas de ser penetrada.
    
    -Métela un poquito.
    
    Le volví a meter la cabeza. Ya no le dolió tanto. La saqué y jugué con la cabeza de mi polla en la entrada de su ojete. Me sorprendió al decirme:
    
    -Métemela un poquito en el culo.
    
    Le metí la cabeza y le volvió a doler.
    
    -¡Ay! Saca, saca.
    
    Se la saqué. Le comí el coño y el culo. La puse perra, perra, perra. Tanto como para ...