1. Aventuras y desventuras húmedas: Primera etapa (20)


    Fecha: 06/03/2022, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos

    ... perdido.
    
    —Pero…
    
    Mari pareció acordarse en el último instante de que su hijo estaba presente y miró a su hermana pensando en que no podían si él estaba allí. “No puedo enseñarle los pechos a mi hijo” meditó mientras sorbía lo poco que quedaba en su copa.
    
    —Tranquila, se quedan bajo el agua. —Carmen guiñó un ojo y decidida se soltó el nudo del cuello para que no hubiera vuelta atrás. Pasó sus manos con cuidado hacia la parte inferior rodeando ambas protuberancias. Le dio mucha importancia a que su sobrino no viera ni un poco, sabía que la estaría mirando. Se lo sacó por completo y miró a su hermana— Lo ves, se quedan bajo el agua. Además, Sergio, no eres un chico cochino de esos que miran a las chicas cuando no se dan cuenta ¿verdad?
    
    Sergio negó, estaba jugando con él, su pene ya estaba completamente duro y ahora con los pechos de su tía tan accesibles, el calor le estaba subiendo a la cabeza.
    
    —¡Madre mía…! —Mari lo susurró. Parecía atorada, dispuesta a cometer una locura, surcando una barrera que nunca se había atrevido a atravesar. Sin embargo, esa barrera ella mismo se la había puesto y quizá para otras como su hermana sus límites eran fácilmente franqueables. Con voz seria le mencionó a su hijo— Sergio, no mires.
    
    No miró, pero sabía lo que estaba pasando y aquello era suficiente. Su madre se quitó el bikini y lo dejó junto al de su hermana. Ambas estaban con los senos sueltos, a unos centímetros la una de la otra.
    
    El curioso bulto que Sergio tenía en el ...
    ... bañador, había dejado de ser tan curioso para convertirse en un verdadero coloso que quería reventar la tela. No podía salir de allí sin ocultar tremendo “paquete” debía aguantar el chaparrón y mantenerse sereno hasta que viera una oportunidad.
    
    —¡Mucho mejor! —resopló Mari y se acomodó con su copa en la mano.
    
    —¿Lo ves? —su hermana asintió con cara de placer— Además, las burbujas dan un pequeño masaje.
    
    La cabeza del muchacho estaba en otra dimensión, el agua les llegaba a cubrir el 80% del pecho y sus ojos no podían perder de vista aquellas cuatro obras de arte. En cualquier movimiento que enturbiase el agua… se veía mucho más, cualquiera de los cuatro pezones, podrían salir a la luz y ser visto de un momento a otro.
    
    Las dos mujeres estaban algo borrachas, las copas de vino de Mari, más el champán le habían subido a la cabeza y ahora, con el calor del agua, todo se acrecentaba. Carmen en cambio, no tomó tanto como su hermana, pero el calor que desprendía su cuerpo, sobre todo en cierta zona sexual, le estaba causando una sensación de mareo mayor que el alcohol.
    
    Sergio no sabía dónde meterse, las mujeres seguían hablando ajenas al muchacho y cuando una de ellas se movía levemente, no podía evitar lanzar sus ojos en busca de algo más que ver. Intentaba mantener quietos aquellos globos oculares marrones verdosos que la genética caprichosa no había querido que fueran azules, no obstante… no podía.
    
    Por mucha fuerza de voluntad, siempre que los generosos pechos de ...
«12...456...9»