-
Mi primo, El Animal, como le dicen mis amigas
Fecha: 07/03/2022, Categorías: Incesto Autor: MikeFed, Fuente: CuentoRelatos
... perfección. Pensé que iba a parar, pero no fue así. Tomó mi cabeza y me hizo seguir chupando. Su erección no bajaba. Mi excitación al verlo tampoco. Me puso boca arriba, llevó mis rodillas a mi pecho y me la metió por la concha de una. Nunca algo tan grande me había penetrado, y tan dura. Podía sentir como mi pobre concha se expandía para recibirla. Una parte de su pija no llegaba a entrar, pero sus embestidas eran brutales. Cada dos o tres, tenía un orgasmo tremendo. Pedía por favor que se detenga, que no daba más, pero él no hacía caso. Pudieron ser 10 minutos o 20, no lo sé pero de pronto, me envistió con todo y tuve un orgasmo tan grande que todo mi cuerpo temblaba, se sacudía sobre la cama. Lejos de parar, sacó su pija y me la metió en el culo nuevamente. “Pará animal, por favor te pido.” Dije. “Vos ya gozaste, ahora me toca a mí.” Dijo. No podía entender como su pija pasaba sin cesar de mi culo a mi concha y de vuelta a mi culo. Incluso llegue a pensar que tenía dos pijas por la forma en que me daba. Yo no podía parar de excitarme al sentirme penetrada de esa forma. Y su pija, ...
... ni atisbos de cansancio tenía. Estaba mareada, por momentos parecía que perdía el conocimiento de tanto placer y agotamiento. Fue en uno de esos momentos, que me levantó de la cama, me hizo parar frente a una pared y comenzó a bombearme el culo como loco. Apoyaba su boca en mi nuca y podía sentir su respiración acelerada al máximo. Mis pies casi no tocaban el suelo. Mis manos trataban de arañar la pared, era demasiado placer. De pronto, acabó nuevamente, haciéndome tener un super orgasmo. Sin darme tiempo a nada, me hizo poner de rodillas y me empezó a coger la boca como animal. Casi no podía respirar. Fueron 10 minutos terribles. Finalmente acabó en mi boca llenándome de leche. Me ayudó a ir a la cama, se vistió y se fue. Había pasado una hora y media. Como pude me di una ducha y me metí a la cama. Miré el reloj y eran las 5 de la tarde. Cuando desperté ya había amanecido. Fui al baño y los dolores en la cadera, mi culo y mi concha eran increíbles. Cuando pude, fui para el club. Tere y Patri me vieron llegar y se largaron a reír. “Bienvenida al club de las reventadas.” Dijo Patri.