1. El pediatra de mi hija: Primera vez


    Fecha: 08/03/2022, Categorías: Infidelidad Autor: parejacuckold, Fuente: CuentoRelatos

    Con mi marido llevamos al control del año y medio a nuestra hija, por tercera vez nos entendíamos con Eugenio, un joven pediatra de unos 35 años, alto, delgado, rubio, bien guapo. Desde la primera vez que lo vi, me pareció muy encantador y trate de coquetearle, pero siempre fue muy profesional, amable, pero profesional.
    
    Ya terminada la consulta, y Eugenio nos pregunta si aún le doy pecho y si está todo bien.
    
    Isa: Si, aún toma pecho, le encanta mamar. A veces los siento un poco duros y me duelen un poco, como ahora por ejemplo, doctor. ¿Qué puede ser?
    
    Eugenio, sin entender aún que iba en plan coqueteo. Se para de su asiento y me invita a ponerme de pie al lado de la camilla. Mi marido ya entendía para donde quería llevar esto y se mantuvo sentado entreteniendo a la niña en sus brazos.
    
    E: desabrocha tu blusa Isabel, tendré que tocar un poco, para ver si está todo bien con tu glándula mamaria. -Me dice el doctor mientras se pone sus guantes- yo estaba muy nerviosa.
    
    Obediente, me desabroché la blusa, y quedó con mi sostén negro de amamantamiento, esos que uno les puede abrir la copa para dejar pecho y pezón al descubierto.
    
    E: descubre tus pechos por favor Isabel. Me dice mientras se acerca a mí.
    
    Desabrochó ambas copas y dejó al descubierto mis pechos, con una inmensa erección, mis pezones estaban duros, y listos para ser mamados, lamidos y mordisqueados por mi doctor.
    
    Eugenio claramente se dio cuenta, de que algo era diferente, pero se hizo el ...
    ... desentendido, solo dijo “creo que estás en hora de dar pecho”. A lo cual respondí, no lo creo doctor, acaba de amamantar hace menos de 30 minutos", luego de soltar esa frase me dio mucha vergüenza, hice muy explícita mi excitación.
    
    David, de pronto pregunta ¿y cómo ve sus pechos doctor? ¿Todo bien?
    
    Eugenio un poco nervioso, dejó de tocar mis pezones y respondió. "Si todo está muy bien, no encuentro nada extraño y pues ahora mismo, el hecho de que estén así de duros debe ser el frío, los nervios, o algo así". Va respondiendo, mientras se quita los guantes.
    
    Mi marido se pone de pie y se acerca, "Qué extraño doctor, me preocupa que estos pechos estén tan duros y erectos, no es normal. Yo creo que debería volver a tocar estos pechitos", coge la mano del doctor y los llevó a uno de mis pechos, le ayuda a acariciarme. El doctor sin saber qué hacer, torpemente me rozaba los pechos, mientras yo me derretía de deseo.
    
    Yo sabía que a Eugenio le había gustado tocarme, pero estaba incómodo, así que tomé su otra mano, y lo invité a acariciar mi cintura. Sus manos, se sentían geniales sin los guantes, manos grandes y cálidas. Él aún no se animaba a recorrer mi cuerpo, tuve que ir guiando sus caricias hasta que llegamos a mi boca, me metí uno de sus dedos y comencé a lamerlo, luego él metió un segundo dedo, se los chupe completos, pensando que era su pene. Eugenio miró a mi marido, quien asintió con la cabeza, "te espero afuera amor".
    
    Mi marido cierra la puerta. Y el pediatra se ...
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