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El pediatra de mi hija: Primera vez
Fecha: 08/03/2022, Categorías: Infidelidad Autor: parejacuckold, Fuente: CuentoRelatos
... transforma. Me coge fuerte de la cintura y me arrima a la camilla, cómo pude me senté, para quedar justo a la altura de su verga. E: Hace tiempo me estás seduciendo, putita. Bueno ahora me encontraste. Me dice, Eugenio, con un tono de voz fuerte y un poco desesperado. Abre mis piernas, desabrocha mis jeans y mete su mano, para rozar sobre las pantaletas. Sabía muy bien donde tocar, justo sobre el clítoris, mientras nos comíamos la boca apasionadamente. Yo también, quise darle más placer y busqué su pene por sobre el pantalón, estaba completamente duro. Eugenio, se ubica entre mis piernas y me roza con su pene, mientras nos besamos y acariciamos. Yo ya no aguantaba más, le bajé sus pantalones y cogí sus glúteos, su espalda, mientras lamía su cuello, qué hombre más exquisito, Eugenio se dejó seducir y disfrutar el momento. Tome sus testículos y acaricie la base de su verga gorda y dura, que rico estaba, no pude aguantar más y comencé a masturbarlo, Eugenio se puso muy caliente, me tomo fuerte del pelo y me beso muy rico mientras yo lo pajeaba. E: Quítate la ropa Isabel, de inmediato. Bajo de la camilla, me quito rápidamente mis zapatos, pantalón y me quedo solo con pantaleta. Sin tacos, con mi metro sesenta quedaba muy por debajo de él, debe medir al menos 1.85. E: OH, qué ricas estas. Chúpamelo... Obediente me fui directo a besar sus testículos, la base de su vergota, hasta llegar a la cabeza, humedecida con líquido preseminal, pase mi lengua sobre sus ...
... fluidos y moje mis labios, me metí su pene en la boca, lo más profundo que pude mientras con mis manos en sus glúteos redondos los empujaba para que fuera más adentro. Estuvimos hace unos minutos, de pronto acelera, en otros momentos más lentos. E: Sube a la camilla. Te la quiero meter. I: Si amor, por favor métemela. Hazme llegar, quiero tener un orgasmo rico contigo. Me senté en la camilla y Eugenio la elevo para dejarme justo frente a él. Tomo su pene, se acercó a mí entre piernas. Con agilidad me corrió la pantaleta y me metió la cabeza de su vergota de un solo empujón, cuanta experiencia pensé mientras lo sentía palpitar dentro de mí. Me la dejo ahí metida unos segundos, para después comenzar a empujar lentamente. Yo solo jadeaba, mientras sentía su pene, acariciaba sus ricos muslos, sus glúteos y disfrutaba su boca, húmeda y caliente. E: ¿Te gusta? I: Me encanta. Fue lo único que pude decir en palabras. Y lo empujé con fuerza contra mí, para sentirlo por completo dentro de mí. Sentí su pene llegar muy profundo y comencé a moverme en círculos, tratando de sentir cada milímetro de esa verga. E: Que apretada y caliente la tienes Isabel. Que buena estás. Yo estaba en silencio sintiendo como me la metía y sacaba cada vez más rápido, mientras me abrazaba de los glúteos. Yo buscaba su boca desesperada, queriendo tener más de este hermoso hombre, abrazaba y besaba su cuello, mientras acompañaba moviendo mis caderas. E: Ponte en cuatro patas perrita. -Me ...