1. El pediatra de mi hija: Primera vez


    Fecha: 08/03/2022, Categorías: Infidelidad Autor: parejacuckold, Fuente: CuentoRelatos

    ... ordena Eugenio mientras me saca la verga llena de nuestros líquidos- Quiero ver tu culo mientras te la meto.
    
    Obedecí de inmediato, me gire y arrodille en la camilla. Me baje las pantaletas hasta la rodilla y levante mi cola.
    
    I: ¿Así me quieres amor? ¿Está bien para ti, así?
    
    E: Está muy bien. Que rico culo tienes.
    
    Eugenio se acercó y me pasó rozando por fuera de la vagina, por mi ano, que rico se sentía. "Métemela por favor", le dije. Él abrió mis glúteos, luego cuidadosamente abrió mis labios vaginales y me metió solo la cabeza de su pene, me dejo solo la cabeza adentro y a moverla en círculos. Yo la quería más adentro, pero me lo negaba, me empujaba los glúteos para que no me la pudiera clavar completa. Yo estaba tan caliente, que hasta rabia tenía, necesitaba esa verga completa adentro mío. "Soy tu perra, métemela, por favor". Eugenio me la sacó, y la puso justo sobre mi clítoris, sentía en toda mi vagina su pene, que sensación más extraordinaria, estaba conteniendo los gemidos, para que no me escucharan afuera. Eugenio extendió sus manos y me apretó los pezones.
    
    Y así con mis pezones presos entre sus dedos y su verga gruesa sobre mi vagina, me trajo hacia él. Ahí estaba apoyada en mis rodillas y con mi cuerpo erguido apoyada sobre su pecho. Sus manos me acariciaban los pechos, los glúteos, las caderas, lo sentía en todas partes, pero aún necesitaba su penetración, no solo ese roce que me estaba dando, si bien era exquisito, necesitaba la fuerza y el placer ...
    ... de un pene bombeando su deseo.
    
    E: Qué rica estás perra. Nunca pensé que serías tan buena... nunca me imaginé que serías tan puta.
    
    I: Te necesitó, Métemela por favor. Fue lo único que pude decir entre murmullos. Mientras llevaba una de mis manos a sus glúteos para empujarlo hacia mi, y con la otra encaminaba su pene para que finalmente entrara en mi vagina. Estaba tan húmeda, que su pene apenas se puso en posición entró como cuchillo en mantequilla, llegando muy adentro, no lo resistí más y solté mi primer quejido. Hoooo! Acompañado de un quejido de mi amante. Quien me la estaba clavando como un loco.
    
    E: Voy a llegar puta. Estoy sin condón.
    
    I: Lléname de tu leche. Quiero todo tu semen en mi vagina. Dije mientras le empujaba mi cola y gemía desesperada, ya no me importaba nada más, no me importaba que me escucharan gemir, ni que me llenara de su semen, ni que me dejara preñada, solo me importaba que fuera más fuerte, más adentro, más rápido, más grueso. Y como si adivinara mis pensamientos acelero y agregó sus dedos masturbando mi clítoris. Esto para mí ya era mucho, no logre resistir más. ¡Las piernas se me desvanecieron, mi cuerpo completo tiritar de placer, sentí como su leche caliente se derramó dentro de mí, sus espasmos, mis espasmos, mis quejidos, solo junte mis piernas, apreté mi vagina, sentí su pene y sus líquidos chorrear dentro de mí. Haaaa!
    
    Pasaron dos o tres minutos, su pene ya no estaba dentro de mí, pero mi cuerpo aún convulsionaba. Eugenio limpio ...