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Aventuras y desventuras húmedas: Primera etapa (1)
Fecha: 15/03/2022, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos
... estas semanas. Se sintió un poco aislado, no paraban de hablar de lo que harían, mientras su madre tenía la mirada perdida pensando en a saber qué. Sergio muchas veces pensaba, que sé imaginaría otra vida en la que fuera más feliz. Aunque aquello no era ahora su prioridad, él tenía sus planes, su madre no le había puesto pegas a que fuera a la casa de su abuela, ya que desde hacía unos años se encontraba vacía. “Lástima que ella no este” pensó mientras terminaba de lavar su plato. Por parte de su madre solo le quedaba su tía como familia, que jamás se opondría a que fuera, era su sobrino favorito, o eso decía siempre. También estaban sus primas mayores, aunque la lejanía dificultaba el trato. Se fue a su habitación despidiéndose de los demás, recibiendo unos saludos secos de cuello y tumbándose en cama para mirar el móvil. Por curiosidad puso el Facebook de su tía, a la cual vería en una hora como mucho. Venía a hacer una pequeña visita, ya que su marido se había ido a Noruega, o Suecia, o un país así, muy en el norte. Su madre se lo contó dos días atrás, pero ni se acordaba, “tema de negocios… creo…”. Abrió las fotos y observó cómo su tía Carmen se rodeaba de gente bien vestida y con buen porte. Eran fiestas para gente de “bien” como le decía su madre, eso quería decir gente que tenía dinero, entonces “¿nosotros somos gente de mal?” Su madre y su tía eran tan diferentes y a la vez, tan iguales, se parecían bastante en aspecto. Sobre todo los ojos, tenían ...
... unos preciosos ojos de un azul muy intenso casi como el agua del océano, que por desgracia, él no heredó. Aunque la petarda de su hermana sí, parecía solo destinado a mujeres. La diferencia de aspecto radicaba en que su tía se había cuidado toda la vida. Tuvo a sus hijas siendo todavía bastante joven, ya que acertó con el hombre correcto, un chico que en el momento propicio heredó los negocios familiares una vez su padre falleció. Sí que llegó a trabajar como maestra, pero dado el poder adquisitivo que tenía su marido (su tío) lo dejó, algo que a Sergio desde su visión adolescente le parecía de lo más lógico. Sin embargo, su madre no lo veía así, decía que una mujer tenía que trabajar, ser autosuficiente, pero se quedaba sin palabras cuando su hijo le contestaba “que trabajar está muy bien, pero no trabajar esta mejor”. Escuchó el timbre del portero, supo que su tía había llegado. Se levantó y se adecentó para hacer feliz a su madre. Al de nada, su tía entró por la puerta, con el pelo rubio hasta los hombros y bien cuidado, tenía un alisado perfecto de peluquería. Todavía siendo tres años mayor que su madre, su rostro tenía menos arrugas, apenas se podía apreciar alguna, y eso que su madre no es que pareciera una vieja. Todo lo contrario, también aparentaba menos edad de la que en realidad tenía. Llevaba una chaqueta de color rosa que cubría una camisa blanca, con un fular del color de la chaqueta a juego y unos pantalones blancos del mismo color que la camisa. Todo ...