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Inesperado encuentro
Fecha: 15/03/2022, Categorías: Gays Autor: HTA, Fuente: CuentoRelatos
Hace algún tiempo, cuando estaba todavía en Sudamérica, tuve la oportunidad de conocer a un joven, que en aquel momento no pensé que se daría algún encuentro particular entre nosotros, porque él estudiaba bachillerato, y yo tenía veinticuatro años. Lo cierto es que fue en un pueblo muy pequeño y remoto, donde todos se conocen y se saben los chismes con todo pormenor. Un pueblo donde hacía mucho calor, y el sol hacía a las personas sudar como si se encontrasen dentro de una enorme sauna al aire libre; la piel de cualquier persona allí se brotaba con urticaria debido al inclemente verano perpetuo. Sin embargo, era un pueblo bastante concurrido y muy visitado, donde viví por poco más de un año. Conocí mucha gente, aunque eran pocos los amigos que yo tenía. Una noche, me senté frente a una barbería, y observaba todo con calma. La gente entraba y salía, y en ese vaivén llegó él. Él era un muchacho de piel muy blanca, delgado, ojos claros, estatura promedio, y cabello oscuro. No era el perfil de la persona típica del lugar, que generalmente es de rasgos muy africanos, no obstante, este chico era natural de allí. Muy amigablemente saludó a todos, y después de salir de la barbería con nuevo corte de cabello, lo llamé, y no fue difícil entablar conversación con él, Para no dar pormenores de qué hablé con él aquella noche, pues no lo recuerdo muy bien, él necesitaba ir a otro pueblo, que quedaba al pasar un oscuro bosque. Me ofrecí de compañía. Mi perfil es de una persona ...
... alta con seis pies de estatura, piel bronceada, delgado, ojos y cabello oscuro. Yo daba parcialmente la impresión de ser su hermano mayor. Así aprendí que se llamaba Norman, tenía dieciséis años, y ya estaba cerca a finalizar el bachillerato. Nos hicimos amigos, aunque cuando regresé a América, perdí el contacto con él. Ahora soy profesor de español en Springfield Missouri. Tengo una buena vida, bastante quieta, aunque de vez en cuando un poco agitada por buenos asuntos laborales que me veo envuelto con el departamento de educación y cultura. Tengo una rutina de ejercicios, mi cuerpo se ha puesto en forma, no soy un adonis, ni me interesa serlo. Simplemente amo ejercitarme porque es una de mis maneras de drenar estrés. Han pasado dos años, hoy tengo veintiséis, y me pregunto qué será de la vida de Norman. Logré compartir con él varias veces, y en algunas ocasiones llegamos a hacer ejercicios juntos. Siempre le vi con buen afecto. Ya estando yo aquí, en América, no sabía yo que tendría un encuentro inesperado, aunque muy grato. Me encontraba trotando cerca del vecindario donde actualmente vivo, ya el día estaba atardeciendo, en un fin de semana caluroso, pues son días cerca de julio. Hacía un atardecer dorado, suave, y hermoso. Las calles lucían muy lindas con las enormes casas de madera, que en sus balcones ostentaban una enorme bandera americana, adornando los paisajes de sus céspedes bien cuidados y podados. Yo vestía en aquel momento, ropa deportiva ...