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Inesperado encuentro
Fecha: 15/03/2022, Categorías: Gays Autor: HTA, Fuente: CuentoRelatos
... negra. Yo sudaba, e iba distraído en el hermoso paisaje americano, cuando de pronto tropiezo fuertemente con alguien, que me hace caer sentado en la acera medio aturdido por el golpe en el hombro y en la retaguardia. Al ver esos ojos verdes, me abismé del asombro. ¡Era Norman! Con sus diecinueve años y lucia más alto y delgado aunque muy fibroso por los músculos desarrollados que tenía. Aquella vista me pareció que había visto un ser angélico. —Norman. ¿Eres tú? —Pregunté incrédulo. —¡Harold! ¡Mi amigo Harold, que de años que no te veía! —Me respondió asombrado. —¡Sí que es toda una sorpresa! ¿Cómo has llegado a América? ¿Te has venido a vivir el sueño? —Pregunté bromeando. —Pues, ya sabes, allá abajo no hay muchas oportunidades, así que, aquí estoy buscando mejores opciones de vida y libertad —dijo reflexivo. —La dolorosa realidad de nuestros pueblos del sur. —Dije también en tono reflexivo.— Pero ven. ¡Te invito a mi casa, no está lejos! Trotamos, y a los dos minutos ya estábamos en casa. Inmediatamente preparé té, porque no me gusta el café. Había preparado aquella mañana una masa para bisquits, que aproveche entonces, por mi nueva visita, y los horneé y serví con queso. Nos sentamos a conversar un buen rato allí, en el sofá de la sala de estar. Hablamos de todo un poco. Norman se interesaba por cada cosa que yo le decía, y en algunos temas parecía interesarse al grado de preguntarme más sobre el mismo. Mientras, las horas pasaban. Cuando tocamos ...
... la parte de sexo, se interesó mucho por el tema del sexo oral, tema que a mí también me gusta en particular, aunque no suelo hablar mucho de ello. Hablando de relaciones, le comenté que yo estaba solo, sin nadie que me mirara todavía. —Tengo una novia —Dijo.— Aunque a veces me frustra, es muy asquienta a la hora de chuparme la pija —dijo en tono un tanto herido. —Algunas mujeres lo son. ¡Pero anímate! ¡Al menos tienes a alguien! —Lo intentaba consolar. —Pero es que no sé, Harold, le falta eso a lo nuestro. Me calienta mucho cuando veo las porno, aquellas chicas mamando y tomando leche como unas becerritas, o cuando simplemente le hacen una buena paja al hombre, que se corren en la mano de su novia… ¡Uf! Es para mí de lo más puto caliente que me puedo imaginar. —Decía sobándose su entrepierna. Noté como aquellos comentarios le generaron una erección, y a mí se me paró también de sólo pensar que tal vez en eso podría ayudar a mi amigo. Pero debía ser cauteloso. Sin embargo, la próxima señal vendría de él mismo. —Tengo meses queriendo saber que es una buena mamada —dijo. —Pues en eso te puedo ayudar. ¡Dicen que los hombres la chupan mejor que las mujeres! —Dije bromeando, y solté una risa fingida, aunque lo suficientemente aceptable para ser real. —¡Ay hombre! ¿Acaso eres marica o qué? Ofreciéndote a mamármela. —Dijo entre risas. Aquella respuesta hirió un poco mi ego, sin embargo, para continuar la tertulia, sin esperanza de nada más, dije: —Marica es ...