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Hermanita eres mi sexto coñito, otra putita a la que follo
Fecha: 18/03/2022, Categorías: Incesto Autor: Lara, Fuente: CuentoRelatos
... tire ahora yo un beso al aire y fue en esos momentos en que note su pie sobre mi vulva nuevamente, moviéndolo arriba y abajo, sintiendo la humedad de mis labios y sintiendo un escalofrío que recorrió todo mi cuerpo cuando deslizaba su pie con sus dedos jugueteando y buscando mi clítoris escondido. -Hija estás bien, tienes frío. -No, no mama, estoy perfecta, estoy más que perfecta. La contestación a mi madre tenía doble sentido, ya que mirando y sonriendo a mi hermano se lo decía, a él también, claro que para el siguiente escalofrío no sabía si iba a tener respuesta porque mi hermano encontró con su dedo gordo mi vagina y empezaba a penetrar en ella, sentía como su dedo se introducía un poco dentro de mi saboreando mi excitación sacándolo mojado, tuve que poner mi mano tapándome la cara para que nadie me viera, salvo mi hermano que no perdía la ocasión de verme disfrutar mientras metía su dedo en mi vagina, haciendo resbalas sus dedos por mis labios y en esto un pequeño gemido involuntario salió de mi. Si no llega a ser por mi perro que en esos momento se había metido por debajo de la mesa y empezó a lamer el pie de mi hermano y a darme dos lengüetazos en mi sexo no sé cómo podría haber explicado aquel aunque pequeño, pero excitante gemido y ahora todos reían acariciando a nuestro perro llamándole salido a pobre animal. Serían las seis de la tarde cuando todos se marcharon, todos no, yo me subía a ducharme y mi hermano se quedó en el salón leyendo un libro ...
... y a pesar de intentar algo más al estar solos yo me negué a sabiendas de lo que tenía pensado, una vez duchada me pase por el salón con una toalla enrollada en la cabeza y otra tapándome el cuerpo para que mi hermano me mirara, la intención era dejarle claro que si al final follábamos era yo la que decía si, pero no hizo falta mucho para llamar su atención. -¡Luis! -Dime pesada -¿Puedes venir? Sabía que sí, sabía que vendría seguro y que se encontraría con la toalla que enrollaba mi cabeza en el suelo del pasillo, que más adelante en la puerta de mi habitación encontraría la toalla que cubría mi cuerpo y abriendo la puerta me encontraría a mi desnuda encima de la cama, con mi espalda apoyada sobre el cabecero de la cama y con mis piernas abiertas y en ese momento viendo su cara no podía más que sonreír a la vez que me veía tocarme los pechos pellizcando mis pezones. De dos zancadas quitándose el bañador y dejándome ver la erección que tenía se subió encima de mi cama, empezando a besar mis pies, metiéndose los dedos en su boca, recorriendo mis piernas con su legua, dándome pequeños mordiscos con sus labios en mis muslos hasta hundir su cabeza entre ellos, secando con su lengua la humedad de mis labios, lamiendo mi clítoris, succionándolo, pequeños temblores en mi cadera cuando sentía su boca sobre mi sexo que mi cabeza se apoyó contra la pared a la vez que serraba los ojos. Luis metía su lengua en mi vagina, hundiendo su nariz entre mis labios vaginales, ...