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El secreto de Teresa
Fecha: 19/03/2022, Categorías: Incesto Autor: MrTaboo, Fuente: CuentoRelatos
Todo pasó a finales de los años 90. Teresa, mi novia de aquél entonces tenía 18 años, uno menos que yo. Su familia consistía en ella misma, su hermano menor, y sus padres. Vivían a diez minutos de mi casa y nos conocimos antes de graduarme de secundaria. Nos llevábamos bastante bien y follábamos cada vez que teníamos la oportunidad. El cuerpo de Teresa estaba hecho para el pecado. Sus piernas, su culo, sus tetas… un cabello largo castaño y rizado, y un rostro precioso, no podía evitar cada día recogerla después del trabajo, irnos a algún lugar apartado y arrastrarme entre sus piernas. Le encantaba el sexo, puede que igual o más que a mí. Aunque en su día a día era una chica normal, reservada y relajada, cuando estaba cachonda se convertía. Sólo hacía falta que mis dedos empezaran a jugar en su coño para que empezara a gotear como si de un grifo se tratara, y cuando la tocaba su mirada cambiaba y me advertía que no empezara algo que no podía terminar. Era como si no pudiera controlar su cuerpo cuando estaba excitada. Y a mi su humedad me encantaba, y acabábamos follando en cualquier lugar en el que estuviéramos. Un día en particular fui a la casa de Teresa, allí estaba ella y su hermano pequeño. La invité a ir a un parque cercano, donde había varias zonas aisladas sin gente para poder jugar, pero no podía, tenía que esperar a que sus padres llegaran, pero me invitó a entrar. Subimos a su habitación mientras su hermano veía televisión en el salón. Empecé a jugar, la ...
... besaba y trataba de acariciar su coño a través de sus pantalones cortos, pero se resistía diciendo que no podíamos hacer ‘’eso’’ mientras se suponía que debía vigilar a su hermano. Seguidamente dijo que acababa de comprar una falda nueva y quería saber qué opinaba sobre cómo le quedaba, le pedí que se la pusiera porque estaría encantado de comprobar cómo le quedaba. Salió de su habitación y regresó unos minutos después con una falda de tartán de colegiala y una camisa blanca con botones bastante ceñida. Al ver sus piernas sexys saliendo debajo de esa falda, y su camisa marcando sus tetas y sus pezones, me dieron aún más ganas de jugar. La agarré por las caderas, tirando de ella contra mí y comencé a besarla. Se resistía, sin duda pensando en que su hermano estaba en el salón, y que sus padres regresarían pronto. Pero yo seguía jugando y ella me correspondía a medias. Tras unos minutos de besos con mi polla dura rozando su sexo debajo de la falda la escuché gemir y su boca se abrió e instantáneamente mi boca se llenó con su juguetona lengua, sus labios chocaban con los míos y los míos con los suyos. Succionaba mi lengua como si de una polla se tratara, sabía como ponerme cachondo y cada vez que lo hacía mi polla palpitaba con fuerza, estaba lista para penetrar su coño húmedo y caliente. Mi mano entró por dentro de la falda y empecé a apretar su culo, ella gemía y yo gemía. Pasé mi mano derecha entre nosotros y la bajé por la parte delantera de su falda. Acaricié el coño de ...