1. Una juventud madura (XI): Mis padres nos pillan


    Fecha: 21/03/2022, Categorías: Gays Autor: jtvalverde, Fuente: CuentoRelatos

    ... que no pisaba la calle. Llamamos a unos amigos y compañeros míos de entreno de waterpolo y compis de futbol de Pedro para socializar un poco y divertirnos por allí. Fuimos a la playa a jugar a voleibol (equipo de waterpolo contra los futbolistas). Les pegamos una paliza… Nadamos un rato y finalmente fuimos a comer a uno de los restaurantes de por allí (a un lugar donde sirven hamburguesas y que comparte el mismo nombre que el pato de Disney). Nos lo pasamos tan bien que el tiempo nos pasó volando y ya era hora de volver. Nos despedimos de todos y nos subimos en la bicicleta (pedro y yo en la misma) yo sentado en el sillín y pedro de pie sobre los pedales.
    
    A medio camino, cuando pasábamos por una calle vacía, moví mis manos de la cintura de pedro a su paquete agarrándolo fuerte y diciéndole…
    
    -Ahora vas a ser mío
    
    Se le puso dura, pero continuó pedaleando ya que su camiseta playera le tapaba el bulto y no le preocupaba que le pudiesen ver.
    
    Llegamos a casa donde dejamos la bicicleta y nada más atravesar el portal y cerrar la puerta nos despojamos de la ropa y empezamos a besarnos.
    
    -¿Estás listo Pedro?- Le dije levantando una ceja. – ¿Listo para convertirte en la rana Gustavo?
    
    -Anda, ¿me estas llamando rana?
    
    -Sí, pero si te beso te convertirás en príncipe-
    
    -Venga, prefiero que me metas el brazo entero antes que escuchar más cursiladas.
    
    -No te preocupes amigo. Ahora mismito… ¿Cuál prefieres? - Le contesté riéndome mostrándole los dos puños
    
    Entonces ...
    ... fue cuando Pedro salió corriendo despavorido buscando que fuese tras él.
    
    -No huyas ranita.- Le dije corriendo tras él por la cocina y el salón.
    
    Corrimos por todo el salón hasta que Pedro se tiró en plancha boca abajo sobre el sofá.
    
    -Vale, vale. Me rindo. Pero trátame bien.- Me dijo
    
    -Yo nunca te trataría mal- le contesté tirándome sobre él y diciéndoselo al oído acompañado de un beso en la nuca.
    
    Fue en ese momento cuando seguí besándolo por la espalda bajando poco a poco hasta su culo. Cuando llegué al agujero, empecé a lamerlo y degustarlo poco a poco.
    
    -mmmm. Ranita, estas saladita.
    
    -No se si nos deberíamos haber duchado antes- Contestó él
    
    -Luego ya nos duchamos juntitos. Ahora vamos a la acción.
    
    Me levanté, fui directo a la habitación y saqué el lubricante. Volví al salón donde seguía tumbado Pedro y después de lubricar su culo empecé a meter un dedo poco a poco metiéndolo lo máximo posible y con un vaivén constante. Pedro parecía más tenso de lo normal, pero en apenas unos minutos de empezar se relajó ejerciendo menos presión anal.
    
    Meter el segundo dedo no supuso ningún problema ya que los dos se introdujeron fácilmente e imbatibles abriendo ese orificio. Pedro suspiraba al ritmo del vaivén de mi mano, pero fue al meter el tercer dedo cuando realmente empezó a gemir.
    
    Antes de meter el cuarto le hice girarse bocarriba para ver su cara de placer con sus mejillas rojas y pene medio erecto. Una vez empecé a meter la mano sin incluir el pulgar veía ...
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