-
El viejo conserje (Capítulo V)
Fecha: 24/03/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: drwite, Fuente: CuentoRelatos
... cocina – Ofelia se lució en el almuerzo. Hoy comeremos como reyes. Y de nuevo Filomeno prefería no hablar de Juliana. A veces siento que soy la única a la que le preocupa la presencia de esa mujer, pero mis pensamientos fueron interrumpidos por el repentino abandono de la mano de Filomeno a mi brazo y al mirar lo que lo provocó, me topé con varios alumnos que nos miraban con desprecio – más específico a Filomeno. El cuerpo de mi esposo se puso tenso y agachó su cabeza para no verlos, sin embargo no estaba dispuesta a permitir que lo humillaran y jalando su brazo lo hice que volteara y lo besé dulcemente frente a esos niños ricos. Al instante se retiraron como si su vida dependiera de ello y yo sonreí por mi triunfo. -Mariana, ¿qué te he dicho de besarnos en los pasillos? – preguntó casi sin aliento por lo demandante que fue mi beso. -Sé lo que piensas, pero no voy a dejar de besar a mi esposo, solamente por esos estúpidos niños ricos – quiso hablar, pero volví a besarlo -¿me negarás el placer de besarte?... ¿serías capaz de rechazarme sólo por ellos? – sostuve su cara a la espera de su respuesta. -Nunca, mi amor… jamás me negaría a recibir tus besos porque son los que me dan la fuerza para continuar cada día – finalizó con una sonrisa y luego me besó con mucha pasión. ¡No entiendo qué tienen sus besos!, pero siempre que nos besamos tengo ganas de fundir mi cuerpo con el suyo y debido a esa necesidad, lo empujé hacia la pared y estuve a nada de desabrochar sus ...
... pantalones cuando la voz de Ofelia nos hizo separarnos. La dulce señora nos miraba con una sonrisa y sin avisar sujetó mi brazo y me alejó de Filomeno. Apenas y pude lanzarle un beso al aire porque la señora me llevó tan aprisa que tuve que correr. Ya en la cocina, me pidió que me sentara y me ofreció un vaso con agua de horchata. -Parece que siguen en su luna de miel... Señora Cruz, temo el día en que no lograré llegar a tiempo y los voy a encontrar teniendo sexo en el pasillo – dijo divertida. -No es sexo – traté de sonar tranquila – Filomeno y yo hacemos el amor – pero mi tono fue fuerte y Ofelia me miró con los ojos abiertos -¿Qué pasa? -Nada, mi señora… Es sólo que ya me habían contado que usted odia usar la palabra “sexo”, pero jamás creí que su repudio fuera tan grande. -No odio la palabra, pero lo que Filomeno y yo tenemos no puede definirse con una palabra tan simple – respondí acariciando amorosamente mi vientre y le hablé a mi bebé – ¿verdad, amor? – su patadita me hizo saber que estaba de acuerdo y sonreí -¿ya vio?... él me apoya. La mirada de Ofelia era tierna, pero no decía nada y eso me preocupó. -¿Dije algo malo? -No, mi señora… Es sólo que me da gusto que Filomeno sea tan valorado y amado con esa intensidad… Él es tan bueno, que merece tener una mujer que lo ame tan profundamente como usted nos ha demostrado que lo hace. Me quedé sin palabras. ¿Por qué siempre termino en esta situación?... A mi madre le he dicho que estoy con Filomeno ...