1. El viejo conserje (Capítulo V)


    Fecha: 24/03/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: drwite, Fuente: CuentoRelatos

    ... por admiración y por el bien del bebé, pero a veces no pienso en lo que digo cuando hablo con las demás personas y se crean mal entendidos que me incomodan.
    
    -Yo… tengo que irme – me levanté aprisa para huir de la conversación, pero un dolor en mi vientre me hizo regresar a la silla -¡Dios!... me duele mucho – dije sin aliento y de repente sentí un líquido bajar por mis piernas y al mirar vi que se me rompió la fuente – Ofelia, por favor, llame a Filomeno – grité con miedo.
    
    Ofelia miró el piso y salió despavorida de la cocina. Unos minutos después llegó con Filomeno y en cuanto me vio corrió a abrazarme y con cuidado me llevó a la enfermería. La doctora me revisó y dijo que aún faltaba para el parto, pero me asignó una cama para mantenerme en observación. Filomeno me dejó sola porque fue a avisarle al director de mi estado y a pedirle permiso para estar conmigo. Su ausencia me llenó de miedo y me la pasé gritando su nombre durante las dos horas que estuvo lejos de mí. La enfermera y la doctora intentaban calmarme, pero no era a ellas a las que necesitaba, sino a mi esposo y en cuanto lo vi estiré mis brazos y él no tardó en envolverme en los suyos. Su presencia logró tranquilizarme y aunque las contracciones eran dolorosas, con Filomeno a mi lado me sentía capaz de soportar lo que sea.
    
    Las horas pasaron y llegó la noche. Yo estaba dormida en los brazos de mi esposo, sin embargo con cada contracción, en mi rostro se reflejaba el dolor que sentía, pero de inmediato ...
    ... sentía los suaves besos que Filomeno repartía en mi cara y boca, y su muestra de afecto lograba atenuarlos lo suficiente como para que durmiera tranquila.
    
    A la media noche las contracciones se hicieron más constantes y el dolor más intenso. Para la una de la madrugada ya estaba pujando. Jamás creí que dar a luz fuera tan doloroso. Antes pensaba que el gordo pene de Filomeno me ayudaría a preparar a mi vagina para soportar el dolor, pero el cuerpecito que salió de ella, era mucho más grande y expulsarlo requirió de mucha fuerza de voluntad y valor, sólo gracias a las caricias y besos de Filomeno, pude traer a nuestro hijo al mundo.
    
    Un poderoso llanto se dejó escuchar por todo el lugar y aunque me sentía cansada, pude mantenerme consciente y fui testigo de una escena realmente bella.
    
    La enfermera le entregó a Filomeno un pequeño bulto envuelto en una manta azul y cuando él lo sostuvo en sus brazos, sonrió y empezó a llorar mientras besaba la cabecita apenas calva del bebé. Lo miraba con tanto amor que por un momento sentí celos, pues jamás le había visto ese brillo tan intenso, pero esos horribles celos se disiparon cuando dirigió sus ojos hacia mí y me sonrió con la misma dulzura con la que le sonreía a nuestro hijo.
    
    -Gracias Mariana – se me acercó y me mostró a nuestro bebé – jamás podré pagarte este regalo tan hermoso que me has dado. Lo único que tengo es este amor tan grande que siento por ti y que crece cada día más. Dios ha sido tan bueno conmigo porque te trajo ...
«1...345...10»