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El viejo conserje (Capítulo V)
Fecha: 24/03/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: drwite, Fuente: CuentoRelatos
... colocando un dedo en mis labios. -Veme bien – se señaló – incluso a tu lado parezco más tu abuelo que tu esposo y no puedes negarlo. Lo dijo con tanto dolor, que mi corazón se estrujó. De todas las cosas que pueden producirme dolor, la única que me afecta es la tristeza de Filomeno. Mi cariño por él es tan grande que sólo deseo darle felicidad y con gusto haría lo que fuera para evitarle el más leve sufrimiento, pero sé que nada puedo hacer para cambiar el destino… Ojalá nuestra diferencia de edades no fuera tan grande. -¿Por qué lloras, mi amor? – preguntó Filomeno y limpió con el dorso de su mano unas cuantas lágrimas que no me había dado cuenta de que tenía – no era mi intención provocarte lástima y menos en un momento tan hermoso como este. -Mis lágrimas no son de lástima – pude decir entre hipidos – a pesar de mis esfuerzos, no consigo verte completamente feliz… Soy una inútil. Mi llanto se hizo más fuerte y nuestro bebé empezó a llorar. Filomeno nos envolvió en sus brazos y nos meció en ellos. -Perdón Mariana… no debí decir esas tonterías… Olvídalas ¿sí? – besó mi frente y la de nuestro bebé – mejor sigamos admirando a este guapo bebito – le acarició su cara y me señaló un lunar que tiene en el cachete izquierdo – ¡vaya!, heredó mi lunar y el color de tu piel. -Sí, pero tiene el color de tu cabello – lo sabía por las fotos de su juventud que me mostró hace años cuando apenas nos habíamos conocido – y no sólo te heredó ese lunar – descubrí las ...
... piernas del bebé y las abrí para que pudiera ver un lunar más grande que se encontraba en un costado del pene – esa es tu marca distintiva. -Bueno… dijo con una tos nerviosa – ese lunar lo hemos tenido todos los varones de la familia Cruz – suspiró y desvió la mirada -siendo sincero, hubiera preferido que no lo heredara. Como has visto, se deforma horriblemente cuando se engrosa el pene. -Y tú sabes que eso a mí no me parece repulsivo, ¿acaso has visto que me incomoda?... ¿es que no he sido lo suficientemente clara respecto al deseo que despiertas en mí? – susurré con sensualidad. -Es que eres una mujer bastante especial… Las primeras veces que me acariciabas y besabas todo el cuerpo, me sentía cohibido, pero estamos a una semana de cumplir un año de ser pareja y tú sigues soportando cada parte horrible de mí sin quejarte, y ni se diga mi pene – besó mis labios brevemente – me haces una mamada dos veces al día y si eso no me confirma que no te doy asco, entonces no sé qué más pueda hacerlo. -Así es, señor mío. Siempre recuerda lo mucho que te quiero y te deseo – le susurré con mis labios muy cerca de los suyos. -¡Gracias, Mariana!... Ojalá que estemos juntos muchos años más – dijo y después nos perdimos en un mar de besos y pequeñas caricias mientras nuestro bebé siguió alimentándose de mi pecho. Al día siguiente nos dieron de alta y los tres regresamos a nuestra casita. Durante el camino muchos estudiantes nos vieron y se alzaban tratando de mirar al pequeño que ...