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Mi profesora sexy
Fecha: 26/03/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... potencial y cómo explotarlo, luciendo cada pose, cada gesto, cada movimiento, unas veces de forma aparentemente inocente, otras totalmente intencionadas y en todo momento con una increíble carga sensual llena de sensibilidad y femineidad que la hacen tan atrayente como frágil, prohibida, inalcanzable... Consigue atraparnos... enamorarnos... sé que no soy el único, porque noto a mis compañeros tan alterados como yo. - Vale, hoy vamos a aprender a hacer un pequeño programa que sirva de intranet, para poder comunicarse internamente entre varios equipos. - nos comenta para que abramos el libro por esa lección. Lo primero que hace es borrar en la pizarra blanca unas tablas y gráficos que nos enseñó en la clase de ayer. De espaldas, moviendo el borrador el cuerpo de Silvia se mueve con tanta sensualidad como arte y es que al trasladar el borrador por la pizarra provoca un movimiento oscilante de sus caderas y su culo, por no hablar de sus tetas que botan como flanes. Silvia se gira y sonriente, sabiendo que nos la ha puesto bien dura a todos, continua su clase, dando explicaciones de lo que vamos a hacer y empieza a escribir el esquema de la lección de hoy con un rotulador azul sobre la blanca pizarra. No consigo prestar atención, pero sí a esos muslos robustos que tiemblan cada vez que apunta algo y se gira, sacando ese culazo y moviendo grácilmente sus tacones. También me fijo en esos dedos largos coronados con unas uñas cuidadas de porcelana y esa forma de sujetar el ...
... rotulador gordo, haciéndome a la idea de lo que sería que, en lugar de eso, sostuviera mi polla entre sus finos deditos. - Vale, vais copiando estos números de identificación para saber cuál es la IP de cada uno, para conocer en todo momento con quién os comunicáis. Luego, lo iremos probando entre todos - dice tras girarse y haber llenado la pizarra de números y códigos. Tal y como nos ha pedido, todos empezamos a teclear en cada uno de nuestros ordenadores, ese pequeño programa, cargado de tablas, símbolos y fórmulas, mientras ella se va acercando a cada puesto para corregir los errores que vamos cometiendo. En mi caso son muchos, pues no atino, ya que tenerla tan cerca paseando entre las mesas, me pone como un toro. El sonido de sus tacones en el suelo es música celestial y cada vez que sus morenas piernas pasan a mi lado mi vista se clava en el contoneo de sus caderas. ¡Joder, qué polvazo tiene! En varias ocasiones tengo que pedirle ayuda y ella se acerca amablemente, poniéndose a mi lado, para ayudarme a completar esa fórmula que se me enrevesa, pero yo me fijo en su pecho, en cómo se mueve con su respiración al estar inclinada sobre mi monitor, luego me fijo en sus dedos, señalando donde tengo el error, pero luego se me van los ojos a sus piernas que se ven tan cerca... y para colmo su olor... aspiro ese embriagador aroma que desprende. Intento ocultar mi erección bajo la mesa, pero en el fondo me gustaría mostrarle lo empalmado que me tiene. - Perdona Silvia. ...