1. Esos ojos


    Fecha: 27/03/2022, Categorías: Incesto Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... labios. Sentirlos contra tu piel te vuelve loco de remate. Y lo sabe, por eso, en alguna que otra ocasión, te ha rozado con la puntita de la lengua para dejártela llena de saliva. Últimamente, ha llegado incluso a besarte muy cerca de tu boca.
    
    Juega contigo, lo sabes muy bien. A pesar de que tratas de decirte que no es posible, en lo más profundo de tu ser sabes que es cierto. Sus ojos nunca mienten y no hace falta cruzar palabra alguna para saberlo. Su dedo índice en el labio inferior, esa pose tan relajada como casual, esa ansiedad latente deseando salir… No podría ser más clara. De repente, sin mediar palabra, se levanta y pone rumbo a la casa. Te lanza una última mirada, poniéndote sobre la mesa su propuesta. Es cosa tuya. Ves cómo se aleja y notas como empieza tu cuerpo a calentarse más de lo normal.
    
    Los nervios te comen. Te aferras a los posa brazos de la silla de plástico mientras tu cabeza se ve envuelta en un torbellino de emociones del que no puedes escapar. Te dices que no es lo correcto, que es de tu familia, pero la has deseado más que a nadie en este mundo. La primera paja que te hiciste fue pensando en ella y todas las que vinieron detrás también. Es tu mujer ideal, incluso que compartáis la misma sangre te vuelve todavía más loco. No lo aguantas más. Sin pensártelo dos veces, te levantas y pones rumbo a la casona. Tu madre te pregunta que adónde vas y te excusas con que te diriges al baño. Mientras caminas para allá, sientes como tu polla se pone bien ...
    ... dura.
    
    Entras y la buscas. La ansiedad te reconcome al saber lo que estás a punto de hacer, pero ya no vas a detenerte. Recorres cada estancia de la planta baja, pero no la encuentras y eso te desespera. Subes arriba y registras cada cuarto. Solo hay uno con la puerta cerrada, el de tu tía. Te colocas frente a esta y respiras hondo. Te dispones a hacer algo que cambiará tu vida para siempre, de lo que quizás te arrepentirás, pero te da lo mismo. Nunca tendrás una oportunidad como esta jamás. Agarras el pomo y, con muchas dudas, lo bajas y tiras de él hacia atrás. Luego, entras en la habitación y alucinas.
    
    El vestido de tirantes caqui que llevaba, tan fino y transparente que insinuaba su perfecta figura, se halla tirado en el suelo, echo un lio. Los tacones rojos se encuentran a su lado y la ropa interior negra, sujetador y bragas, finas, también las acompañan allí. Tu tía está tumbada bocarriba sobre la cama, bien estirada y desnuda.
    
    Cierras la puerta con un sonoro golpe y ni te enteras, pues no puedes quitar tu atención ante lo que contemplas. Su hermosa piel morena brilla bajo la tenue luz del atardecer y sus ojos resplandecen como si fueran deslumbrantes piedras preciosas. La larga melena castaña permanece recogida en un moño alto. Su cuerpo esbelto muestra unas curvas perfectas. No está gorda, sino en su peso ideal y cada cosa se encuentra bien en su sitio. Unas tetas de ensueño, turgentes y firmes, junto con un trasero redondo y prieto, todo ello, unido a unas ...
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