1. Mi prima se viste de novia (Capítulo 11)


    Fecha: 30/03/2022, Categorías: Incesto Autor: Usuario PsyExA, Fuente: CuentoRelatos

    No recuerdo ni haber escuchado el ruido de la ducha. Cuando Julia salió de la cama, me quedé dormido de golpe, como si me hubiesen desenchufado. O deslechado, para los que no les gustan tanto las metáforas. Ya era de día y el sol me pegaba en la cara pero, al cerrar los ojos, quedé desactivado del mundo.
    
    Otra vez sentí recordar un sueño. Esta vez, Julia se apoyaba suavemente en mis piernas, abría la boca y dejaba mi pija adentro, casi sin moverse. Solo disfrutando, solo sintiendo el sabor y la textura de mi verga con la lengua. Era tan nítido que hasta sentía su aliento caliente chocando contra el glande, cada vez que respiraba. Tan, pero tan nítido, que la saliva que chorreaba de mi chota, marcaba un camino sobre mi entrepierna perfectamente identificable.
    
    Entonces abrí los ojos. Esta vez no desee quedarme allí. Porque ya estaba allí. Ya estaba en la boca de mi prima.
    
    Supe que no era un sueño cuando, al moverme, Julia me habló.
    
    -Podrías dormir un poquito más, así sigo chupando. –me dijo, pretendiendo sonar ofendida.
    
    Yo le sonreí. Por decirlo de una manera. En realidad la sonrisa jamás se me había quitado de la cara desde aquel baño del bar. Si alguna vez alguien inventaba un despertador que en lugar de usar sonido para despertarte, usase los labios de mi prima, nunca, nadie, jamás, llegaría tarde al trabajo.
    
    Le pregunté la hora y me dijo que eran las 10. Había dormido 2 horas, pero me sentía como si habrían sido 20. Julia había dormido menos y ya tenía ...
    ... ganas de petear de nuevo.
    
    La verga creció un poco más en su boca y ella me regaló un gemido.
    
    -No sigo dormido, pero sigo soñando. Vos seguí con tu trabajito – le indiqué, acariciándole el rostro y apretando su labio inferior entre mis dedos pulgar e índice.
    
    Otro gemido, un besito en los dedos y mi prima otra vez volvió, como una esclava del deseo, a chuparme la pija.
    
    Cada vez parecía gustarme más. Y ese estilo que tenía de solamente usar su boquita, nunca sus manos, era como vitaminas para mi morbo. Me encantaba.
    
    Liberando un respiro como de esfuerzo, se puso de pie. Estaba por hacerlo yo también para cogerla de parado, pero entonces habló.
    
    -No me la quiero sacar de la boca ni para dormir, Rodri. –me dijo reflexionando.– Pero ahora vamos a desayunar.
    
    Tenía razón, en cierto punto. Pero ya sin esas vitaminas, mi cuerpo se sintió pesado. El cansancio comenzaba a hacer que mi mente busque alguna excusa para no ir. Para que vaya sola y yo seguir durmiendo. Ir a desayunar era sinónimo de volver a ser primos y antes de eso prefería descansar mejor, para cuando ella volviera a ser mi putita.
    
    Se lo expliqué tal cual lo acaban de leer, casi con las mimas palabras. Ella me sonrió y me dijo que me quede tranquilo.
    
    Cuando Julia cerró la puerta, volví a desenchufarme. Y al segundo, al menos así lo percibí, otra vez el sueño. Y otra vez la misma hermosa realidad. Julia me despertó, nuevamente, con la pija en su boca. Chupándola despacio, como enamorada de un pedacito ...
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