1. Esa fiesta de fin de año.


    Fecha: 31/03/2022, Categorías: Confesiones Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... excitado, vi como ella movía pero no supe cómo, le hizo, pero entre empujones y paso de las personas que subían y bajaban, quedaba acomodada frente a él, en una de esas, giró un poco su cabeza, lo vio y sonrió, y bajándose, me dijo, vente, y nos bajamos unas 5 estaciones antes de donde nos debíamos bajar.
    
    Sorprendido, le dije, que pasó, ¿por qué nos bajamos? Ella sonriendo, me dijo, tuve dos orgasmo ahorita y mira, me enseñó la mano que tenía algo de cuidado, se pasó el papel de una mano a la otra, y se limpió, se la chaquetee me dijo, se vino y a mi me metía la mano y me agarraba la panocha, sentí bien rico, mucho más que otras veces, pues el que estuvieras frente a mí, me provocó más excitación, me emocioné más al verte ahí parado.
    
    ¿O sea que esto lo has hecho otras veces? Sí me dijo.
    
    Quedé sin palabras.
    
    Así llegaos a la casa, me recosté en el sofá.
    
    Tenía las palabras del médico. También en mi mente, imaginaba como había estado eso ene l metro.
    
    Las palabras del médico. Dale la oportunidad. Piensa lo que pasaste ahorita. Creo que ya empecé, sin querer, pero ya había tenido mi permiso.
    
    Mi mente fue muy cuadrada.
    
    Cuánto era excitación, cuántos celos, y la verdad, fue muy rico, pero podría decirles que aún con dudas, el apoyarla, después de pensarlo un par de horas, era más conveniente, pues al verla como se veía, con esa bata, sus piernas, su culo, como se la metía el médico, en fin, todo, fue mayor el placer de disfrutarla, que los celos de verla ...
    ... como se la cogía otro hombre. También, el ver a ese hombre como la manoseaba, y lo que provocó
    
    Se acercó y con voz tímida y muy cariñosa, me dijo, amor, perdóname por no habértelo dicho, pero entiéndeme que tuve miedo. Para ese momento, como la sentí y lo todo lo que había pasado, ya no la traté como los últimos días.
    
    Tranquilo, me dije, pero hazla sufrir un poco, si te ama realmente te va a aguantar.
    
    La tomé de los hombros, frente a mí. Discúlpame, es algo que está revuelto en mi mente, sí, disfruté mucho, pero la desconfianza está, y los celos, no sé qué hacer. La solté, ella se acercó a mi y se recargó en mi pecho, ya no la quité, la dejé.
    
    Ella me dijo. Sabes, me siento más tranquila, como que me siento liberada de este remordimiento por haberte ocultado, pero también me das ánimo, ya que no me quitaste como otras veces, ves, tu mano la tienes en mi cadera. Fue que me di cuenta que la estaba agarrando.
    
    Pasó el día, la tarde, la noche. Se fue a la escuela, yo me quedé en casa, un rato más, y ya que estaba para arreglarme y salir a trabajar, sonó el timbre, ¡era mi suegro!
    
    Sí, mi suegro llegó a casa, pues mi mujer le platicó a su mamá lo que pasó, como era lógico, así que nos visitó para tratar de platicar conmigo lo que fue su vida con mi suegra y así poder lograr que conserváramos nuestra relación.
    
    Mira, me dijo. Cuando mi mujer me dijo, éramos muy jóvenes, pero me lo dijo muy triste, ya que no contaba con el apoyo de nadie, pues en esa época, todo lo de ...
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