1. Rosario siempre estuvo cerca


    Fecha: 02/04/2022, Categorías: Gays Autor: zumurrud, Fuente: CuentoRelatos

    ... colocó detrás de mí y me apoyo la cabeza de la chota en el culo. Pedí que no sea bruto como había sido al momento de chupársela. Fue inútil el pedido.
    
    Si bien le había babeado bien la pija y ya estaba con mucha calentura, puedo decirles que sentí el rigor de Facu. Y esto se iba a poner peor… recién empezaba.
    
    Lo que vino fue contundente, intenso, en diversas poses que no vale la pena ampliar pero que seguramente podrán imaginar. Su violencia e intensidad, sumado a la calefacción del hotel hacía que mi macho transpirara como una bestia, y eso me ponía loca.
    
    Facu me había dicho que con la mujer no tenía nunca sexo anal. Supuestamente era porque las pocas veces que lo practicaron a ella no le había gustado, sumado a que aparentemente no le bancaba la verga. Debo decir que esa confesión me hacía sentir importante y con un desafío a la vista.
    
    En el momento que me había dicho eso, pensé que estaba fanfarroneando. No fue así… había que bancarla… como ya dije, una verga no apta para todo púbico, sumado a la intensidad con la cual la usaba este hijo de puta.
    
    La noche fue intensa y extensa. Mordí la almohada más de una vez, pero nunca pedí que parara. Me la banqué, en todas las poses, todos los polvos.
    
    Recuerdo que la última vez que fui al baño a limpiarme eran más de las seis de la mañana. Me di una ducha rápida, sequé mi cuerpo y tuve intriga…intriga de mirarme la cola.
    
    El espejo estaba alto. Me subí al videt y abrí mis nalgas. Creer o reventar. El culo súper ...
    ... dilatado, rojo, mis carnes blandas. No me importaba. La había pasado más que bien a pesar de haber quedado así de rota, y sabía que mi macho estaba satisfecho luego de que le sacara en tres oportunidades toda la lechita. Ya luego no pudo acabar por más que se la chupé un largo tiempo y lo ayudé a pajearse.
    
    Al regresar a la habitación Facu yacía dormido casi en el centro de la cama, sobre la cual reposaba no sólo su cuerpo, sino también forros cargaditos de leche, otros usados pero si el néctar de Facu. Sábanas blancas con manchas que obedecían claramente al estado de mi cola, producto de la lucha encarnizada que tuvimos.
    
    Si la historia finalizara aquí, sin dudas que estaría bien. Pero existió un domingo. Voy a ser breve para no aburrir.
    
    Mediodía. Me desperté con mi macho chupándome el orto, desesperado. Su dedo mayor fue el mejor despertador de mis últimos años. Mi irritación hizo que lo rechazara. Le pedí que no me tocara así la cola, que me ardía.
    
    Siguió trabajando con su lengua. Generalmente estoy de buen humor por las mañanas, pero no era el caso. De sólo pensar como me había dejado el culo, y sabiendo que en horas regresaba a casa, de ninguna manera iba a acceder a que me cogiera de nuevo.
    
    Pero soy débil, y más ante un macho de proporciones como es Facu. Sólo había que encontrar la manera de complacerlo, y que ello significara mínimas consecuencias para mi cuerpo ya castigado a pijazos.
    
    Pedí una tregua. Al menos que acceda a mis formas para hacerlo. Que ...