1. Rosario siempre estuvo cerca


    Fecha: 02/04/2022, Categorías: Gays Autor: zumurrud, Fuente: CuentoRelatos

    ... entendiera que me iba a doler, a arder, pero que no lo iba a dejar con la chota así al palo y sin un mañanero.
    
    Iba a manejar yo este polvo. Accedió.
    
    Pedí que se arrodillara en la cama, que tirara sus hombros hacia atrás y que con sus manos agarrara sus tobillos, haciendo que la verga quede bien mirando al cielo.
    
    Yo me arrodillé delante de él. Mis piernas bien juntas, mis rodillas chocando entre sí. Mi espalda bien arqueada. Si sacaba sus manos de sus tobillos intentando agarrarme de la cintura, se terminaba la acción. Accedió.
    
    De ésta forma, fui tragándome la pija de Facu centímetro a centímetro. A medida que entraba iba escupiendo mi mano derecha con saliva, para luego llevarla al tronco de la verga de mi macho.
    
    A pesar de eso el ardor se sentía. La pija la sentía áspera, como un palo. Es eso… me sentía empalada. A poco fue tragándomela toda por el orto. Escuchaba a mi macho disfrutar, mientras yo sólo me quejaba.
    
    El quieto detrás de mí, sabiendo que cualquier movimiento hacía fracasar éste polvo. Le había jurado que si no se comportaba le cortaba el polvo por la mitad.
    
    Mis movimientos eran suaves, y a medida que me la comía toda por la cola fui intensificando. Habrán transcurrido unos veinte minutos que fueron interminables para mí y para mi ojete.
    
    Fue el tiempo necesario para sacarle la lechita de la mañana a Facu, quien a pesar de acabar de manera impresionante, nunca dejó de estar en la posición que le había pedido, sin despegar sus manos de ...
    ... sus tobillos.
    
    Al sentir la hinchazón de su verga varias veces en mi orto, sabiendo que me estaba llenando, me moví bien fuerte para que no le quede nada de leche en sus huevitos, así lo dejaba vacío para el regreso a su casita con su esposa.
    
    Facu se quedó inmóvil al acabar, mientras su verga al palo seguía mirando al cielo. Yo me moví suavemente hacia adelante, para ir sacándome de a poco la verga del culo. Juro que sentía como se iba vaciando mi cola al retirarse el pedazo de carne duro de mi macho.
    
    Al sacármela del todo del culo, me tiré boca abajo en la cama para relajarme. Mis brazos inmóviles a mi costado, como indefenso. Facu aprovechó para agarrarme de las nalgas y separarlas para mirarme la cola, abierta, jodidamente abierta. Fue ahí que mi cola sonó acusando la batalla.
    
    En el viaje de regreso no hablamos mucho. Sólo le pedí que me dejara cerca de casa. No era lo que hubiese preferido, pero mi cuerpo pedía llegar pronto a mi cama a descansar.
    
    Nos dimos un beso al despedirnos. Caminé hasta casa y estaban mis papas. Me preguntaron como la había pasado, que había hecho, si nos habíamos divertido. Obviamente respondí a todo que si… que nos habíamos quedado con ganas de más.
    
    La realidad es que yo por ese fin de semana no quería más. Mi cola tampoco. Les dije que había dormido poco y que me iba a recostar. Que no me llamaran si me dormía.
    
    Fui al baño, hice el mismo ejercicio que había hecho en el hotel. Volví a mirarme el orto, y debo confesar reviví en ...