1. Aventuras y desventuras húmedas: Primera etapa (12)


    Fecha: 03/04/2022, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos

    ... gozando sometiendo a su tía a semejante tortura.
    
    —Porque, chica, te vio feliz, alegre, como tú eres…
    
    Las risas de Mari se escucharon a través de la puerta y Carmen tuvo que morderse el labio para no gemir cuando la mano de Sergio le agarró el trasero con fuerza. Dio la vuelta a su cabeza, para que quedara tan cerca de los labios del muchacho que ambos podían sentir el aliento en la piel del otro. Movió sus labios de nuevo, queriendo decirle algo que le hubiera gritado en otro momento, sus gruesos labios dibujaron una palabra que su sobrino entendió a la perfección “cabrón”. Estaban en otro mundo, un mundo sexual reservado para ellos dos, mientras en el exterior una risa se detenía y Carmen le añadió.
    
    —Además… tú y yo… —Sergio veía como los ojos azules de su tía se le clavaban como puñales, mientras la brisa caliente salida de su boca le secaba los labios— ganamos desnudas. —el joven le asintió rogando por besarla.
    
    —¡Calla por dios! —alguna pequeña risotada trataba de cortarla el habla— que es mi hijo, no creo que nos vea así.
    
    Sergio movió una mano hasta el rostro de Carmen, posándola en su mejilla y haciendo que esta no le dejase de mirar, sus labios estaban a milímetros. A Sergio se le ocurrió que decirle en ese momento algo a su madre sería gracioso, un poco de pimienta al juego que llevan los dos dentro del baño. Moviendo con cuidado los labios y en un tono casi imperceptible añadió.
    
    —Dila, que aparte de hijo, también soy hombre… —al oír eso, la ...
    ... respiración agitada de Carmen se volvió incontrolable.
    
    —Ya… pero, aparte de tu hijo, también es un hombre… —no podía dejar de mirar los ojos del chico— seguro que no le desagradaría. —casi jadeaba al hablar, no pensaba en su hermana, solo en el muchacho que la hacía arder, ¿estaba más caliente que la noche anterior? Ella misma tenía la respuesta. Por supuesto que sí.
    
    No hubo más que silencio durante unos segundos, los dos amates no lo tuvieron en cuenta, apenas sentían la presencia de Mari en el exterior, eran ellos solos en el mundo. Hasta que de nuevo, la mujer, con una voz algo desconcertada les recordó su presencia.
    
    —No sé, Carmen… oye, ¿estás bien?
    
    —Sí, sí —respondió fingiendo serenidad— es que… me has pillado cagando —sollozó de manera casi audible por otro apretón en su nalga— déjame, por favor, que ahora acabo.
    
    —Vale, vale, perdona. Ahora nos vemos.
    
    Los pasos se fueron alejando mientras los dos en el interior del baño se mantenían inmóviles al igual que cuando llegó Mari. Una vez se aseguraron que la otra mujer de la casa no estaba, Carmen apartó contra la puerta a su sobrino.
    
    —Te mato, eres un sin vergüenza… cabronazo… —las palabras sonaban ofensivas, pero la sonrisa pícara y los ojos azules salvajes de Carmen decían otra cosa— un poco más y… no lo sabes bien. Te la hubiera sacado aquí mismo.
    
    —Haberlo hecho… —le dijo su sobrino con el rostro encendido.
    
    —Sí, claro, y tu madre detrás de la puerta. —le agarró fuerte por la mitad de su camiseta para ...
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