1. ¿No sabes meter ímpetu, capullo?


    Fecha: 05/04/2022, Categorías: Incesto Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos

    ... pin, plas, pin plas...!!!
    
    El resultado fue que por no parar a tiempo, me iba a correr. Pare... Diana, con la cara contra la pared, me agarró el culo con las dos manos y con el suyo me siguió follando. Me corrí dentro de ella. Al terminar, se dio la vuelta, me cogió la cabeza, la llevó a su chochito, y me humilló, diciendo:
    
    -Hazme cómo una mujer lo que no supiste hacer como un hombre. Haz que me corra, picha floja.
    
    Le comí el chochito cómo a ella le gustaba, llevando mi semen con la lengua a su clítoris y lamiéndolo de abajo a arriba y alrededor... Hacia los lados ya movía ella sus caderas... No tardó en correrse, y al hacerlo, me dijo:
    
    -¡Qué no me entere yo que se derrama una sola gota de mi néctar!
    
    Le ocurrió lo de siempre, sus piernas comenzaron a temblar y se corrió con una fuerza bestial. Era una mujer que disfrutaba sus orgasmos como nadie, y yo disfrutaba bebiendo de ella.
    
    En fin, que con unas y con otras, fui de matador y me pilló el toro.
    
    Diana, era una mujer muy especial. Follando, una fiera, pero después de correrse, dulce, muy dulce y muy tierna. A su lado no podía estar enfadado. La amaba demasiado.
    
    Al levantarme, me quitó la corbata y la echó encima de una silla, yo me quité la chaqueta y la tiré sobre la corbata. Besándonos, le fui desabrochando los botones de la blusa. Al acabar se la quité y quedaron tapado sus pechos con un sujetador blanco. Besándonos me quitó la camisa y dejó mi pecho peludo al aire. Me quité el pantalón, los ...
    ... zapatos y los calcetines, ella se quitó la falda, las medias y los zapatos. Besándonos de nuevo le quité el sujetador. Sus tetas, aquellas tetas que adoraba, con areolas marrones y gordos pezones, se aplastaron contra mi pecho, mi polla reaccionó poniéndose morcillona, ya que después de correrme se había bajado del todo. Diana, sintiendo mi polla en su cuerpo, sonrío, y mirándome a los ojos, me preguntó:
    
    -¿Tomaste viagra?
    
    -Aún no.
    
    -Se nota. Hoy no quiero que la tomes.
    
    Le hice coquillas en las costillas, y le dije:
    
    -Tú mandas.
    
    Se encogió, y riendo, me dijo:
    
    -Vamos a cenar, vamos a cenar que tienes un peligro... ¡Qué peligro tienes!
    
    -¿No lavamos las manos?
    
    -¿Y eso me lo pregunta el hombre más guarro que conozco?
    
    -En la cama.
    
    Me dio un cachete en el culo.
    
    -¿Y a dónde crees que vamos?
    
    Se acabó de quitar las bragas. Yo me quité los boxers. La polla seguía morcillona, y latiendo, al ver su chochito favorito.
    
    Partió el pollo a la mitad y me dio mi parte. A mordisco limpio lo fuimos comiendo. Las botellas ya tenían el corcho a medio sacar. Con la boca y las manos llenas de aceite, cogí la botella y le eché un tragó que la dejé por la mitad. Diana, me preguntó:
    
    -¿Se te levanta si estás bebido?
    
    -Si estoy bebido, sí, si estoy borracho, no.
    
    -¿Y que hace falta para emborracharte?
    
    -Tres botellas de vino cómo estas.
    
    Limpiándose el aceite de la boca con el dorso de la mano, me dijo:
    
    -¡Ah bueno! Entonces no hay problema.
    
    Diana, cogió su ...