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Mi prima se viste de novia (Capítulo 13)
Fecha: 06/04/2022, Categorías: Incesto Autor: Usuario PsyExA, Fuente: CuentoRelatos
... movía el orto y se quitaba a los manotazos las gotas de agua que quedaban en sus tetas. Aunque las esposas y los hijos les rompían las pelotas para volver a sus habitaciones, los tipos seguían firmes, negándose a irse. Esa noche, estaba seguro, Julia estaría en la mente de varios hombres pajeándose pensando en ella. Imaginándola desnuda, bien trolita, bien pero bien peterita. Me encantaba saber que el único que la disfrutaría en la realidad, sería yo. Estaba por iniciar una campaña por la unidad de la familia, darles respiro a esos tipos y sobre todo a sus esposas, pero antes de poder pronunciar la palabra mágica e irnos, mi prima habló primero. -Blanco. – dijo Al ver que yo solamente la miraba sonriendo, sorprendido de la conexión que teníamos, se acercó nadando y continuó. -Blanco. Blanco. – repitió, esta vez agitando sus manos frente a mis ojos y chasqueando de vez en cuando los dedos sobre el agua, para salpicarme un poco la cara – Blanco. – y me pegó una cachetadita en la mejilla, sonriendo ahora ella también. – Te quiero chupar la pija, Rodri. – me susurró al final. Por las dudas de que no le haya entendido. A penas salimos de la pileta para ir a llenar un poco más el vaso, ambos sentimos el efecto del alcohol. Ni mareos, ni nauseas. Encontrarnos en ese estado, sólo nos produjo una carcajada de felicidad. Tanta felicidad que casi le como la boca delante de todos, pero por suerte tuve fuerzas para contenerme. Al llegar al camarote: otra ...
... contradicción. Julia se arrodilló y me la empezó a chupar desesperada. Lejos de aquel temor a lastimarse la boca, ahora parecía querer lastimársela apropósito. La entendía. No recordaba ni siquiera haberle tocado la concha un poquito en todo el día. Sin dudas estaba caliente como nunca. Pero eso me servía. La quería con muchas ganas para romperle el culo. Y la obediencia de mi prima me venía al pelo: ella tampoco me lo pidió siquiera. La fiesta de la leche, era la fiesta de la leche. Y nada más. Así las deseaba ella. Y, por supuesto, yo también. Nuevamente me corrí adentro de su boca, pensando en su culo, disfrutando su lengua. Escupió la acabada toda adentro del vaso y se sentó en el suelo. -Se está por llenar – dijo relajada, como si ella también habría tenido un orgasmo – Tiene la re pinta, me la quiero comer ya. Esta vez era cierto. Hay que reconocer que el contenido además de mi semen tenía bastante de su saliva. Pero a las ocho de la noche exactas, el vaso tenía lugar solo para uno, o dos, lechazos más. Si mi prima quería petearme o pajearme más veces, necesitaríamos otro. Nos acostamos con nuestras espaldas en la pared de la cama y bromeamos un poco sobre las miradas de los tipos de la pileta, mientras bebíamos una lata de cerveza tras otra, sin importarnos en lo más mínimo que estuviesen calientes. El coraje y la valentía que me daba todo el entorno lo usé para tocar el tema que me había comido el cerebro todo el día. Toda la vida, en realidad, aunque sólo lo supe ...