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La niña mala y el cachondo de su tío
Fecha: 08/04/2022, Categorías: Incesto Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... bikini, sobándola las nalgas. Al sentir Elena cómo la masajeaban las nalgas, abrió mucho los ojos y, dudando, qué decir para no molestarle, se atrevió a decir algo que ya pensaba decirle cuando el hombre se lo propuso: No sé qué pensaran tu mujer y tu hijo si te ven echándome crema. Ramón, sin dejar en ningún momento de sobarla las nalgas, respondió: No te preocupes que no nos verán. Mi mujer duerme profundamente por los tranquilizantes que le ha dado el médico y mi hijo se ha marchado de casa y no volverá hasta la noche. Dicho esto, tomó con sus dos manos el borde de la parte inferior del bikini de su cuñada, y, tirando, se lo bajó, dejando primero el hermoso y blanco culo respingón al descubierto para finalmente quitárselo por los pies sin que ella pudiera evitarlo. Elena, al escuchar la respuesta, se quedó en estado de shock, petrificada, al sentirse en manos de su cuñado, como enseguida confirmó cuando la bajó las bragas y la dejó completamente desnuda sobre la hamaca. No se esperaba que la quitara las bragas y, cuando fue a reaccionar, se contuvo ya que, al girarse hacia él, podía mostrarle las tetas y el coño, así que se mantuvo bocabajo sobre la hamaca. Arrojando las bragas a la piscina, el hombre continuó amasándola las blancas y macizas nalgas, sin que una Elena muy asustada se atreviera a decir ni a hacer nada. Abriéndola los dos cachetes observó su ano prieto, blanco e inmaculado donde también esparció protector solar durante unos segundos, ...
... acariciándola insistentemente el orificio, dilatándoselo con los dedos y provocándola un placer prácticamente desconocido. Siguiendo con sus dedos hacia abajo el surco entre las dos nalgas, la alcanzó la vulva, la húmeda vulva, y, sin cortarse lo más mínimo, metió sus dedos entre los labios vaginales y comenzó a masajearla suave y lentamente el clítoris. Involuntariamente la mujer dio un pequeño respingo, al tiempo que emitía un muy ligero chillido, mezcla de asombro, morbo y placer, pero al momento se mantuvo nuevamente quieta, sin moverse ni decir nada, tumbada bocabajo como estaba sobre la hamaca, sin saber qué hacer, mientras el hombre, al ver como no oponía ninguna resistencia, continuó acariciándola el cada vez más hinchado y congestionado clítoris con una mano mientras que la otra la tenía sobre una nalga de ella. En contra de su voluntad se fue la mujer excitando cada vez más y, aunque intentaba acallar sus suspiros y gemidos, Ramón la escuchaba perfectamente e incrementó el ritmo, haciendo que ella ahora, a punto de alcanzar el orgasmo, sí chillara de placer e intentara incorporarse, pero el hombre, sujetándola por las caderas, lo impidió y, bajándose el bañador por delante, se colocó entre las piernas abiertas de ella, y, la penetró por el coño en el mismo momento que Elena alcanzaba el orgasmo. Un agudo chillido de placer se cortó de golpe por la sorpresa de ser penetrada pero los rápidos movimientos de pelvis del hombre la hicieron retomar el camino del placer, ...