-
Una viaje a la playa con mi madre y yo (Parte 4)
Fecha: 15/04/2022, Categorías: Incesto Autor: Aldebaran, Fuente: CuentoRelatos
No quería que volviera mi padre, pero volvió. Los cuatro días que quedaban pasaron rápido y a mediodía estaba tocando el timbre del portero. -Hola cariño, ya estoy aquí. Qué ganas tenía de verte. Mi madre le dio un abrazo y un beso en la boca. Le ayudó a sacar las cosas de la maleta. Mi padre se puso un pantalón corto y una camiseta. Salimos a comer algo a la terraza. Esta vez no fuimos al restaurante. -Bueno. ¿Y tú qué tal? Me preguntó. ¿Te has portado bien? -Si, papá. Muy bien. -Eso espero. Después de comer, recogimos la mesa. Mis padres se habían estado echando miradas cómplices todo el rato. Me llevó aparte y me cogió por las mejillas y me dijo: -Ahora tu madre y yo vamos a hacer algo, te imaginarás que es, por lo que si te sientes molesto por lo que vas a oír te pediría que te fueras a la playa. -No, papá. Me quedaré en mi habitación y pondré la música bien alta en mis cascos. -Eres un sol, hijo. No sabes lo bien que tu madre... se cayó de repente sabiendo que estaba a punto de meter la pata. Se encerraron en su habitación y yo hice lo mismo en la mía, pero no me puse los cascos. Al principio no se oía nada. Pero luego empezó a moverse un poco la cama. Un pequeño ñi-ñi, pero nada serio. Entonces el ñi-ñi comenzó a aumentar de fuerza y ritmo. Comencé a oírles. -Ah, ah, ah, cariño, llevo una semana sin verte. Gemía mi madre. Pensaba que solo me llamaba cariño a mi. -Ah, ah, ah, y una semana sin sentirme. Le respondió mi ...
... padre. ¿Cómo te las has apañado? -Ah, ah, ah, cariño. Tocándome mucho, le respondía ella. -Será la última vez que te deje tanto tiempo sola, te lo prometo. En ese momento la cama se empezó a mover más rápido aún. Mi padre debía estar taladrando hasta el fondo a mi madre. Los gemidos de los dos iban en aumento y superaban los de los vecinos aquel día. No podía quedarme en la habitación y decidí salir. Despacio salí a la terraza. La ventana de su habitación como de la mía daba a la terraza y desde allí podía verlos. Me agaché para que no me vieran. Los gemidos pasaban ya el límite de decibelios permitidos, seguro. Mi padre se deslizaba sobre mi madre como si estuvieran lubricados con aceite o algo. Su culo se movía adelante y atrás como si tuviera un resorte. Mi madre le agarraba de las caderas mientras la empotraba contra la cama que pareciera que fuera a desarmarse. En eso que mi padre bajó el ritmo y mi madre se giró y se puso encima de él justo cuando me levanté un poco para verlos más de cerca. Mi mirada se encontró con la de mi madre y esta empezó a cabalgarle. Subía y bajaba sobre él y a mi me miró como satisfecha, pero al mismo tiempo resignada porque era mi padre y tenía que follárselo a él. Yo no pude seguir mirando más y salí de la terraza justo cuando llegaban al orgasmo y los dos se corrían más fuerte aún que los vecinos el otro día. Cuando cerré la puerta vi que estaba empalmado. Me quité el pantalón corto y los calzoncillos y me pajeé ...