1. Mi hermano y yo


    Fecha: 16/04/2022, Categorías: Gays Autor: janpaul, Fuente: CuentoRelatos

    Mi hermano Eugenio es dos años y cuatro meses mayor que yo. Es cariñoso, servicial, generoso, inteligente y un buen hermano. A él le gusta casi todo, tiene buen apetito, le gusta beber sobre todo whisky y vino; le gusta su novia con la que perseveró hasta que se ha casado por fin, porque a él le gustaban todas las mujeres y muchas chicas le perseguían, pero por suerte se casó con la que oficialmente fue su novia y la que más me gustaba para él y de cara a mis padres.
    
    En el físico, mi hermano es duro, fuerte, musculoso, buenos pectorales y sobre todo está su tableta del abdomen que tanto presume; lo merecen sus ocho músculos exentos de grasa y los canales profundos gracias a su constancia en el gimnasio, el fútbol y las carreras que se da conmigo. No está mal de cara pero no es guapo de verdad, salió a mi padre, es moreno por el sol y ojos brillantes, aunque grises.
    
    Todos los que nos conocen piensan que no somos hermanos porque no nos parecemos. A mí no me gusta hacer nada, solo me entrego al estudio y a la lectura. Estudio mucha las matemáticas y geometría porque me he propuesto ser ingeniero. En cuanto a mi físico soy de natural delgado y pensaba que si hacía deporte me consumiría. Lo único que me va es correr y en verdad que me levanto cada día a las 5:00 a.m. y lo primero que hago es mi carrera cada día, incluso los domingos; hago muchos kilómetros corriendo y a las 8:00 a.m. llego a casa, me ducho rápido, desayuno y me voy corriendo a clase. Cuando es sábado y ...
    ... domingo solo leo y estudio. No tengo en realidad amigos, aunque sí muchos conocidos. Acabo de ingresar en la universidad a mis 18 años. Soy guapito, mi cara es muy blanca y dicen que parezco una niña bonita, mis ojos son verdes de un verde intenso. Mi hermano me ha hecho ir desde hace un año al gimnasio. Él trabaja en la oficina de mi padre y gana dinero por eso paga mi abono. Mi hermano y yo hablamos con frecuencia, me deja que le acaricie su abdomen que me parece lo máximo. Se llena de vanidad y le gusta que se lo elogie. Desde que éramos adolescentes nos hicimos algo más reservados y sé que su culo es plano aunque haga sentadillas, es por eso que se me queda mirando cuando me pongo mis jeans súper skinny, y mira la redondez de mis nalgas.
    
    Hubo una temporada que me disgustaba cuando los chicos del colegio me decían «guapita» o «fidelia», pues mi nombre es Fidel. Fue un año que lo pasé mal, yo tenía entonces 13 años, fue justo cuando descubrí mi orientación sexual. Por fin decidí hablar con mi madre sobre mis problemas. Cuando le dije a mi madre que me gustaban los chicos, solo me dijo que cada uno es como es y que no me preocupara por eso. La verdad es que eso no me preocupó nunca, sino mi cara. Cuando le pregunté a mi madre sobre mi cara de niña bonita y mi tez tan clara y resplandeciente me dijo que yo había salido a su abuelo y a un tío de ella que eran así, igual que yo. De adolescente esperaba poder afeitarme el vello para masculinizar mi rostro, el médico que trata mi ...
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