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La monja que dejó salir la puta que llevaba dentro
Fecha: 18/04/2022, Categorías: Incesto Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos
Un nieto de mi amigo Pedro hizo la primera comunión en un conocido restaurante gallego. Su hija había invitado a una prima suya que era monja. Cuando los niños fueron a jugar a las colchonetas, a la piscina de bolas... Cuando se fueron a divertir. Marta, la monja, que era una joven chilena ni alta ni baja, ni guapa ni fea, ni gorda ni flaca, se sentó al lado de Pedro y le dijo: -Ya era hora de que naciera en España un partido político cómo Podemos, tío. A Pedro, que era un cuarentón, moreno, de estatura mediana y de complexión fuerte, hablarle de Podemos es envenenarlo. A su edad sabe de sobras quien viene a joder la marrana y quien viene a la política a trabajar por su país. Mirando para el crucifijo que le colgaba de su cuello, le dijo: -Esos comunistas bolivarianos son vendedores de humo. -Yo no lo veo así. -Mira, Kitty, a ese hijo de puta con coleta tarde o temprano se le verá el plumero. No le gustó su lenguaje y lo corrigió. -Hermana Marta, Kitty era la rebelde, y no diga palabrotas, por favor se lo pido. Hizo cómo si no la hubiera oído. -¿Algo más sobre esos inútiles que quieren tomar el cielo por asalto? -Lo de tomar el cielo por asalto es una metáfora. ¿Les llama vagos e inútiles? Los de Podemos vienen a presionar a la casta. Pedro terminó su café, y después le dijo: -Hasta que se forren, después ya no habrá casta. Si tú no te hubieras metido monja y tuvieras un buen puesto de trabajo en España no dirías esa tontería. -Puede, ...
... pero hora estoy para ayudar al necesitado. Pedro se tomó un sorbo de café, y después le dijo: -Desengáñate, Kitty, ese y su pandilla de maleantes vienen a ayudarse a si mismos engañando a ingenuos. -Se dice ingenuos e ingenuas. Si hay una cosa que a Pedro le dé más por el culo que el calzoncillo es que destrocen el castellano. Así que mandó a mierda la cortesía. -¡Vete a tomar por culo, Kitty! Lo dijo en alto, pero la música de los cantajuegos tenía tanto volumen que solo la monja lo oyó... A ver, Marta, con su hábito de monja merecía un respeto, respeto que su tío no le guardó, pero coño, ya le estaba tocando los cojones, y la hostia es que se los iba a seguir tocando, ya que lo peor de esta gente religiosa, es que digas lo que les digas sique erre que erre. -Hay que olvidar las enseñanzas fascistas y adaptarse a los nuevos tiempos, tío. La monja le estaba llamando fascista en la cara. Ahí ya le tocó la fibra sensible. -Hay, Kitty, hay que olvidarlas, quien las tenga. Yo ya estoy adaptado a los nuevos tiempos, la que no se adaptó fuiste tú, con el tremendo polvo que tienes meterte a monja fue un crimen. La monja se puso nerviosa. -Creo que le hizo daño el vino. Y le repito que ya no soy Kitty, soy la hermana Marta. Pedro hizo cómo si no escuchara sus palabras. -Los niños y los borrachos dicen siempre la verdad. Ni te puedes imaginar lo que te haría si tú quisieras. -Imagino, imagino. Todos los hombres quieren lo mismo. Después de lo ...