1. La monja que dejó salir la puta que llevaba dentro


    Fecha: 18/04/2022, Categorías: Incesto Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos

    ... que me ha dicho debía ir a confesarse.
    
    -Yo no le cuento a nadie mis cosas. Dios ya sabe de qué pie cojeo.
    
    -Eso es cierto. Dios lo sabe todo.
    
    -Sí, y si te pudiera hablar te diría que me gustaría verte desnuda -la monja se persignó-, para poder comer tus tetas, comer tu coño y follarte hasta quitarte las ganas de llevar esos hábitos.
    
    La monja a pesar de lo que le acababa de decir, no se iba de su lado. Le dijo:
    
    -Se acaba de condenar al infierno.
    
    Al no irse, le dio alas.
    
    -Dime, Kitty. ¿Te corriste en la boca de tu novio antes de lo que fuera que pasó?
    
    -Sigue haciendo méritos para condenarse eternamente.
    
    Pedro echó un trago de coñac y siguió metiéndose con la monja.
    
    -¿Se la mamaste y bebiste su leche?
    
    Se volvió a persignar.
    
    -Deje de beber, tío.
    
    -¿Te haces deditos en tu celda del convento? Recuerda que las monjas no mienten.
    
    -No voy a responder a su pregunta.
    
    -Los haces. ¿Te acuerdas de cuando viniste de vacaciones y de aquella noche que saliste de la habitación de invitados para ir al aseo en bragas, con los pezones de las tetas marcándose en tu camiseta y te metí mano en el pasillo y te planté un beso en la boca?
    
    -Esas son cosas que no se olvidan.
    
    -Aquella noche pude hacer de ti lo que quisiera.
    
    -Y no lo hizo porque lo llamó la tía. Era muy joven y me hervía la sangre, en aquellos días sí que era Kitty, la gatita curiosa.
    
    -Esa Kitty sigue dentro de ti
    
    -Soy una monja, tío, una monja, Kitty ya no existe.
    
    Marta estaba ...
    ... colorada. En ese momento Pedro no supo si fuera por el vino tinto que bebiera o porque se pusiera cachonda. Le dijo:
    
    -Yo la sigo viendo.
    
    -Es usted el mismísimo demonio.
    
    -Y follo cómo un ángel. ¿Por qué te hiciste monja?
    
    -No son cosas suyas.
    
    -Cuenta, mujer.
    
    -Ya le dije que no son cosas suyas y no me llame mujer, soy la hermana Marta.
    
    -Pues vaya tontería. Eres monja y mujer, y toda mujer lleva una puta dentro.
    
    Lo miró con cara de asombro.
    
    -¡¿Qué dice?!
    
    -Que toda mujer lleva una puta dentro, cuando la deja salir ya es otra cosa.
    
    -¿Eso piensa de las mujeres?
    
    -Sí.
    
    -¡Machista! Solo le falta decir que todas las monjas llevamos una puta dentro
    
    -Ya te lo dije. Las monjas sois mujeres. ¿O no? Mañana estamos solos en casa. Se van todos a Disney Land París...
    
    No dejó que acabara de hablar.
    
    -¡Qué cara tiene!
    
    -Yo lo dejo caer por sí...
    
    La monja no era tonta. Así que le dijo:
    
    -Parece mentira que para no hablar de Podemos haya tenido que decir tanta barbaridad junta.
    
    -¿Y si lo sabías por qué no lo dijiste antes?
    
    -Quería saber hasta dónde podía llegar, y llegó hasta el final.
    
    Pedro tenía más cara que espalda.
    
    -Mujer, ya puesto, si sonaba la flauta...
    
    -Me voy, me voy que está mucho más borracho de lo que yo pensaba.
    
    A la mañana siguiente, Pedro, en bata de casa y zapatillas fue a la cocina. Detrás de él entró la monja, que le dijo:
    
    -Buenos días, tío.
    
    -Buenos días. ¿Dormiste bien?
    
    -Sí, pero desperté a las siete ...
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