1. Una ciudad muy caliente para mi madre


    Fecha: 19/04/2022, Categorías: Incesto Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... seguía.
    
    Se detuvieron sin saber qué hacer, aunque el joven, envalentonado por el deseo de ver que la hacían a su tía, caminó despacio por la sala hacia donde suponía que debía estar ella, escuchando ahora cómo a sus espaldas su madre chillaba histérica y echaba a correr, al tiempo que le gritaba “¡Llama al guarda, llama al guarda!”.
    
    Echando una fugaz mirada hacia atrás la vio bajar corriendo unas escaleras seguida por un hombre alto, pero un agudo chillido de mujer delante de él, le hizo olvidarse momentáneamente de su madre y encaminarse hacia el lugar de donde había partido el grito.
    
    Según se acercaba iba siendo el gimoteo más nítido y, apoyándose en una columna, observó, por encima de unos muebles, unos cuerpos que, a poco más de dos metros de distancia, forcejeaban sobre una polvorienta cama medieval con dosel.
    
    Bocabajo vio a un hombre, con su pantalón y calzoncillos bajado hasta los tobillos, mostrando su culo peludo, y debajo una mujer, ¡su tía Paloma!, aprisionada bocarriba bajo el peso del tipo que la sujetaba con una mano por sus dos muñecas y con la otra la tapaba la boca, al tiempo que se acomodaba entre las piernas abiertas de la mujer, intentando penetrarla, y, cuando lo consiguió, se escuchó un grito ahogado de Paloma, comenzando el hombre a moverse adelante y atrás como cabalgándola, a follársela.
    
    Entonces observó Juan las tetas desnudas de su tía que, al abrirse la parte frontal de su vestido, se mostraron al sobrino en todo su ...
    ... esplendor.
    
    Se quedó deslumbrado, mirándolas como se bamboleaban adelante y atrás, adelante y atrás, en cada embestida del tipo. ¡Hermosísimas, tan grandes y redondas que parecía imposible que hubieran estado escondidas tan discretas bajo su vestido!
    
    Las embestidas del hombre no dejaban a Juan verlas con nitidez, aunque disfrutaba del morbo de ver cómo se follaban a su tía, a su deseada tía Paloma.
    
    Tantas veces se había pajeado imaginando situaciones como ésta, aunque en muchas era él el que se la tiraba.
    
    Las dos piernas desnudas de la mujer apuntaban al techo con los dedos estirados y los tobillos flexionados, facilitando la profundidad de la penetración.
    
    Dejó el hombre de taparla la boca, pero ningún grito de auxilio salió de ella, sino de placer y en cada embestida a un mayor volumen ¡Estaba teniendo un orgasmo, un fuerte orgasmo, la muy puta!
    
    Un chillido a sus espaldas hizo al joven recordar a su madre huyendo y a un tipo detrás de ella, así que, dando la espalda al polvazo que estaban echando a su tía, corrió hacia un balcón del que se podía ver el piso de abajo.
    
    Pensaba volver rápido sobre sus pasos para seguir gozando del polvo que estaban echando a su tía Paloma, pero, al llegar al balcón, pudo Juan observar a unos cinco metros de distancia el culo desnudo de una mujer, que se bamboleaba de un lado a otro.
    
    ¡Era su madre! ¡Estaba desnuda, sin nada que cubriera su voluptuoso cuerpo, sin su vestido y sin sus bragas!
    
    Estaba de espaldas a su hijo y con una gran ...
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