-
Viajando con mi primo
Fecha: 20/04/2022, Categorías: Incesto Autor: eliblanco87, Fuente: CuentoRelatos
... madera que separaba el paseo de la parte inferior que daba al río. Charlamos un rato, y en cierto momento me salió del alma agradecerle por este viaje y por lo bien que me había hecho sentir estos días. Entonces, sin darme tiempo a reaccionar, me besó. Yo a pesar de la sorpresa y de que sentía que eso era algo prohibido, le correspondí el beso. No fue muy profundo ni largo, pero sí lleno de sentimiento, me encantó. No nos sentimos raros ni incómodos y seguimos un rato paseando de la mano, y ya cuando estábamos algo cansados tomamos un taxi al hotel. Ya en nuestra habitación, era o bien el momento de echarnos atrás, ir a dormir y que el beso quedara en una anécdota, o bien hacer lo que realmente los dos deseábamos. Esta vez fui yo la que se acercó a él, puse mis brazos alrededor de sus hombros y le besé con todo mi deseo. Él también me abrazó y nos besamos durante largos minutos, con amor y pasión a partes iguales. A ratos con delicadeza, a ratos introduciendo nuestras lenguas en la boca del otro. Me encantaba besarle, sentía dentro al hacerlo cosas que nunca había sentido antes. Pronto empecé a notar algo duro sobre mi pubis, y eso hizo que un cosquilleo recorriera mi cuerpo. Lo que podía pasar ahora ya eran palabras mayores, una cosa era un beso y otra tener sexo con un familiar cercano. Estaba claro que Pablo no tenía ninguna duda, al notar sus manos sobre mi culo, acariciándolo y magreándolo. Pronto pasó a mis pechos, y yo también me dediqué a sobar sus brazos, ...
... pecho y su firme culo. Me puse si cabe más nerviosa cuando noté que me estaba bajando la cremallera del vestido. Al hacerlo con delicadeza, y al tener solo la luz tenue que entraba del exterior, no me dio reparo cuando el vestido cayó al suelo y me quedé ante él sin más ropa que mi tanga negro. Ahí me abrazó y besó otra vez, y volvió a acariciar toda mi piel, ahora sin el estorbo del vestido, y noté que le encantaba sentir mi suavidad en sus manos, no parecía querer terminar. Luego me llevó hasta mi cama que quedaba detrás de mí con lo cual quedé sentada, y me guio hasta que estuve tumbada boca arriba, se puso encima y empezó a comer mis pechos, uno cada vez mientras sus dos manos los copaban y apretaban. Yo estaba impaciente por ver su cuerpo desnudo y también saber el tamaño de su polla. Al rato se puso encima de mí y volvió a besarme, ya cada vez más lúbricamente, dejábamos la cara del otro llena de saliva. Teniéndole en esa posición desabroché su pantalón dándole a entender lo que quería. Él lo entendió, se puso de pie y se quitó a la vez los vaqueros y los calzoncillos. Tenía una buena polla, grande sin estar aun totalmente erecta, y ya babeando presemen. No sabía si me apetecía más tener esa verga ancha, caliente y lubricada, en mi boca o en mi sexo. No tuve que elegir ya que fue él quien sin preguntar me quitó las braguitas y se puso en posición para penetrarme. Por si no fuera suficiente la lubricación de nuestros respectivos sexos, frotó generosamente su glande contra ...