1. Viajando con mi primo


    Fecha: 20/04/2022, Categorías: Incesto Autor: eliblanco87, Fuente: CuentoRelatos

    ... mis labios vaginales y clítoris durante un rato, lo cual terminó de dejarme preparada, y tras eso, de un solo envión me la clavó hasta el fondo y empezó a bombear. Me sentía completamente llena. Me preocupaba porque esos días yo estaba en la fase más fértil, pero claro que no teníamos condones ya que se supone que esto no iba a ocurrir. Me dejé llevar y empecé a gemir con cada golpe de cadera de Pablo, unos gemidos indecentes, altos, que mostraban lo loca que me volvía todo esto.
    
    A ratos seguíamos en esa postura y a ratos me agarraba de los tobillos y los subía subiendo así mis piernas, de forma que me entraba aún mejor. Magreaba y aplastaba mis pechos con fuerza. Me bombeó de esa manera durante unos diez minutos hasta que no aguanté más y tuve un orgasmo increíble, intenté aguantarlo para durar más en esa postura maravillosa, pero no pude. Cuando él notó que me corría, como si hubiera estado reservando y retardando su clímax hasta que yo me corriera, al poco empezó a soltar sus chorros de leche caliente en mi interior, lo cual terminó de culminar también mi placer… me encantó sentirlo, a pesar del riesgo. Siguió taladrándome hasta que salió la última gota de semen, y noté como lentamente su erección iba remitiendo. Se dejó caer sobre mí y permanecimos un rato así abrazados, con besos y caricias ocasionales.
    
    Primero pasó él a la ducha. Mientras le esperaba, pensé ...
    ... en lo ocurrido y no sentí arrepentimiento sino lo contrario. Quería sentir esto más veces, tanto un viaje como este, así como el sexo y el cariño. Quería que Pablo fuera mi novio, lo quería solo para mí. De hecho si tras esta noche me quedaba embarazada, quizá podría usar eso para retenerle conmigo. La sensación de saber que su semen estaba dentro de mí me reconfortaba e ilusionaba. Incluso me puse en la típica postura que dicen que favorece la fecundación, es decir con las piernas hacia arriba apoyadas en la pared, mientras él se duchaba.
    
    Tras ducharnos los dos, juntamos las camas para poder dormir abrazados, y nos besamos hasta caer dormidos. Por la mañana nos daba tiempo a desayunar rápido y salir para el aeropuerto. En la mesa de al lado había un matrimonio ya mayor también de españoles de la que nos habíamos hecho amigos, porque se alojaban en la habitación de al lado. Estaban raros y apenas nos saludaron y apenas hablaban con nosotros, y entonces nos dimos cuenta que anoche seguramente habrían oído nuestros gemidos, y es que por supuesto ellos ya sabían de los días anteriores que Pablo y yo éramos familia.
    
    Tras esa situación incómoda hicimos el viaje de vuelta, y al llegar a nuestra ciudad ya por descontado nos abstuvimos de besarnos en público o en ir de la mano. Y es que a partir de ahí empezaba una fase muy diferente, la de llevar una relación en secreto. 
«12345»